The Strongest perdonó e Inter rescató un empate en La Paz

Hasta dos minutos antes del final, a The Strongest el balance como local en esta Copa Santander Libertadores le cerraba perfecto. Con triunfos ante Santos y Juan Aurich en La Paz, tenía ahora a Inter al borde de la derrota y ya saboreaba un liderazgo merecido por lo hecho durante el encuentro. Pero cuánto se ha hablado ya de que perdonar en el arco de enfrente puede acabar de la peor forma. Y al local le sucedió. No lo supo liquidar y el conjunto brasileño le empató el juego a una jugada aislada para decretar la igualdad definitiva y la punta compartida en el grupo 1.

Ahora, The Strongest e Inter marchan al tope de la tabla de posiciones con 7 puntos, seguido por Santos, con 6, y Juan Aurich, sin unidades. Pero claro, estos dos últimos tienen un partido menos y el campeón de América está a un triunfo de quedar como único líder de la zona.

Con un patrón de juego bien definido por bando, la etapa inicial dejó una imagen positiva. Porque se hizo de ida y vuelta. Porque el partido ganó en dinámica. Y porque ambos, a su modo, se las arreglaron para arrimar peligro al arco rival.

Inter ocupó mejor los espacios y buscó ser profundo a partir de la movilidad de sus hombres de ataque. Jesús Dátolo intentó generar juego desde la derecha hacia el centro. Damiao, en permanente actividad, obligó siempre a estar atento. Justamente una intervención de ambos culminó con un remate incómodo del centrodelantero que desvió el arquero Daniel Vaca, en unas de las acciones más riesgosas de la etapa inicial.

Como respuesta, The Strongest probó una y otra vez desde media distancia con distinta suerte. En la jugada más peligrosa, Sacha Lima diparó a partir de una pelota parada y exigió la buena respuesta de Muriel. En otros intentos, la pelota se fue desviada o volvió a encontrarse con un arquero seguro.

Con 45 minutos por delante con la incógnita como protagonista, el local pegó el grito en la primera llegada. Rodrigo Ramallo se zambulló en el área para conectar un envío y enviar el balón al fondo de la red tras anticipar a su marcador.

Lejos de replegarse para cuidar la ventaja, el cuarto de hora que siguió fue el mejor momento de los aurinegros en el partido. Porque continuó volcando la cancha contra Muriel. Acumuló una acción de peligro tras otra y puso a su rival contra las cuerdas.

A Inter se le cerraban los caminos porque no podía hilvanar el juego que le permitiera crear situaciones con fluidez y sobre todo porque se le agotaba el tiempo. The Strongest seguía yendo, pero no daba el golpe de gracia ante un equipo brasileño cada vez más oprimido por el reloj y la impotencia.

Creyó acaso el local que tenía los tres puntos en el bolsillo. Pero cedió tantos tiros libres cerca de su área que terminó padeciendo. A los 43, Gilberto controló en el área un envío aéreo a la salida de un tiro libre, pifió en el intento del disparo pero así y todo tuvo tiempo para una segunda chance, que conectó con incomodidad pero que alcanzó para meter la pelota en el arco de Vaca. Y ya no hubo tiempo para mucho más.
 

 

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