Fluminense se aseguró el liderazgo absoluto de la Fase de Grupos

Hasta cuando los protagonistas son los equipos ya eliminados la Copa Santander Libertadores entrega emociones en dosis altas. Porque Arsenal no tenía nada que perder. Sin chances matemáticas, recibía a un Fluminense con una única pretensión: ganar para convertirse en el mejor de la Fase de Grupos. Y el objetivo se cumplía con tranquilidad para los tricolores hasta los diez minutos finales. Hasta que llegó lo mejor del partido. Primero lo empató el Arse, a los 35. Cinco más tarde la visita tuvo a su favor un penal y la presencia en el arco de un jugador de campo para atajarlo y pintar a Boca color esperanza y darle la cima del grupo 4. Pero en el último minuto de descuento, Fluminense lo ganó con un cabezazo agónico, que vale lo que costó: el liderazgo absoluto de esta Segunda Ronda y la posibilidad de definir todas las llaves que le toquen en condición de local.

Así, Flu relegó a Boca al segundo puesto del grupo 4 del torneo continental. Los brasileños finalizaron la Fase de Grupos con 15 puntos, el Xeneize con 13, Arsenal con 6, y Zamora con 1. En caso de que los cariocas hubieran igualado, Boca hubiese quedado como líder de la zona por tener mejor diferencia de gol. Por eso, esa conquista de la figura de la cancha se gritó como pocos tantos en esta Copa.

Los últimos diez minutos del partido opacaron todo el resto del encuentro y tiraron por la borda cualquier tipo de análisis al respecto. Porque lo cierto es que sin hacer mucho, el equipo carioca ganaba bien con un gol de Carlinhos producto de una buena esc alada por izquierda y un mejor pase de Rafael Moura. Y en un partido con emociones contadas, sin llegadas de peligro, esa intención del visitante y su acierto terminaron por justificar la ventaja.

Arsenal creció en la segunda mitad. Sin ejercer supremacía, corrió mejor la cancha y tuvo mayor control de la pelota. Pero claro, no inquietaba. A medida que pasaban los minutos, parecía que el resultado no se movía. Hasta que llegó el pico de emociones.

El ingresado Nicolás Aguirre empató el juego a los 35. Dos jugadas más tarde, Thiago Neves encaró a Cristian Campestrini, hubo un leve roce y el volante se dejó caer. Penal y expulsión. Como el local ya había hecho las tres variantes, Diego Torres se puso el buzo y dio paso a un día que difícilmente olvidará, arrojándose a la derecha y conteniendo el penal. Increíble.

Pero el destino le tenía reservado otro final al choque. Porque en el último centro de la noche de Buenos Aires, Rafael Sobis se arrojó de palomita y desató la euforia que significaba el “1” en la tabla general. Ya nadie puede alcanzar a Fluminense, que se apoderó de 15 de los 18 puntos en juego y se coronó como el mejor de los 32 equipos de la Fase de Grupos.
 

 

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