Vasco terminó sufriendo ante Alianza, pero acaricia los Octavos

Prácticamente todo lo hizo Vasco en el partido. El esfuerzo para ganar el partido. Los goles a partir de los dos bombazos de Felipe Bastos. Los errores que permitieron el descuento de Alianza. El mérito para que a partir de sus errores su rival creciera. La expulsión de Nilton. El pedido de hora para el árbitro del partido. Y, al cabo, el aliviador triunfo por 2 a 1 que le permitió transformarse en el único puntero del grupo 5, poner un pie en los octavos de final de la Copa Santander Libertadores y decretar la eliminación del dueño de casa.

Es que ahora, el equipo brasileño lidera la zona con 10 puntos y cinco partidos jugados, seguido por Libertad, con 7 (un juego menos), Nacional de Uruguay, con 6 (un partido menos) y Alianza Lima, con 3 (eliminado).

Los dos utilizaron la misma fórmula en el inicio del partido: el remate desde media distancia. Primero fue Edgar González para Alianza. Luego, Alecsandro para Vasco. Ambos buscaban construir juego a partir de la posesión en la mitad de la cancha, pero a falta de claridad para llegar al área, el disparo lejano se transformó en la principal opción.

En eso andaban uno y otro cuando a los 17 minutos Felipe Bastos pisó la pelota cerca del borde del área, se acomodó y lanzó un derechazo con destino al palo derecho. Pero en el camino el balón se desvió y describió una parábola que cayó por encima del arquero Libamn, muy cerca del ángulo izquierdo. Gol de la visita y todo cuesta arriba para el local.

No hizo mucho más Vasco para estirar la ventaja. Sólo lo suficiente para cuidar la ventaja ante un Alianza por momentos desconectado y falto de ideas, que no complicó demasiado a su rival.

José Soto buscó respuestas en el banco para provocar la reacción de su equipo. Antes de los 15 del complemento, ya había agotado los cambios con los ingresos de Junior Viza y Curiel Arteaga, sumado al ingreso de Jesús Rabanal por la lesión de Manuel Corrales en la etapa inicial.

En el durante, el único responsable de que la ventaja fuese sólo de un gol fue Libman, que salvó tres veces a su equipo de una nueva caída. No obstante, nada pudo hacer cuando a los 25, nuevamente Felipe Bastos acomodó el cuerpo y disparó cruzado desde afuera del área para colocar la pelota en el otro ángulo del arquero, esta vez sin ningún rebote de por medio. Un verdadero golazo.

Vasco pareció encontrar entonces el tanto de la tranquilidad y sellar la historia con otro envío de larga distancia. Pero cinco minutos más tarde, Curiel dio un aviso de lo que haría apenas sesenta segundos después. Primero recibió, giró y sacó un fuerte remate que obligó a una buena respuesta de Fernando Prass. Y de esa jugada derivó un corner que culminó en el descuento. La defensa de Vasco protagonizó un blooper en su área y cooperó a más no poder para que Curiel anotara el gol de la esperanza.

En un puñado de minutos, el conjunto brasileño pasó de llevar el partido con calma a ser un manojo de nervios. No conforme con el gol, comenzó a complicarse solo y dejó crecer a su rival. Así, como no había pasado hasta entonces, el partido se jugó durante varios minutos cerca del arco visitante. Y al final, Vasco terminó mirando al árbitro hasta escuchar el aliviador pitazo final.

 

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