Vélez atacó a Deportivo Quito todo el partido y al final tuvo su premio

Lo buscó durante todo el partido y al final tuvo su premio. En Liniers, Vélez acechó una y otra vez el arco de Marcelo Elizaga, pero recién a dos minutos del final pudo vencer a Deportivo Quito por 1 a 0 con gol de Juan Manuel Martínez y quedarse con la victoria que leda mayor margen en la cima del grupo 7 de la Copa Santander Libertadores.

Ahora, Vélez lidera la tabla de posiciones de la zona con 9 puntos, seguido de Deportivo Quito con 5. Luego, con un partido menos, aparecen Chivas y Defensor Sporting, con 4 y 3 unidades, respectivamente.

Vélez insinuó desde el comienzo. Con movilidad para generar espacios y abriendo la cancha para la llegada de los volantes se metió muy pronto en campo contrario. La línea defensiva se adelantó, obligó a Deportivo Quito a replegarse y el partido comenzó a jugarse cerca del arco de Elizaga. A los 9 minutos, Augusto Fernández venció la valla ecuatoriana tras conectar un rebote en el palo, pero la terna arbitral invalidó la jugada por un offside que finalmente no fue tal.

Lo tuvo Obolo a los 12 con un cabezazo, pero Elizaga respondió con sobriedad. Lo de Quito eran más bien intentos aislados de Matías Alustiza o Fidel Martínez. Rápidos, movedizos, pero lejos de sus compañeros como para que sus insinuaciones tomen cuerpo, debieron generarse sus propias ocasiones ante la falta de nexo entre los volantes y delanteros visitantes.

Ese dominio local ejercido a partir de la posesión con los minutos se fue apaciguando. Vélez dejó de correr y pasar para empezar correr y lanzar y entonces su juego perdió fluidez. Por momentos abusó de los pelotazos, dividió más el balón y ante ese escenario, su rival se acomodó. El partido se hizo friccionado y ambos gastaron energías en disputar la pelota lejos de los arcos.

Cambió el equipo de Ricardo Gareca en los minutos finales. Volvió a ser el del inicio y a manejar la pelota y los espacios. Arrimó peligro, pero le faltó la punzada final para materializar esa diferencia en el marcador. No estaba en ventaja, pero transitaba el camino adecuado para conseguirla.

Vélez salió decidido a ganarlo en el complemento. Utilizó el ancho del campo para hacer daño por afuera y volcó el juego en forma permanente en el terreno de Quito. Federico Insúa desbordaba por izquierda. Fernández llegaba por derecha. Se proyectaba también Papa. Obolo obligaba, Juan Manuel Martínez encaraba. Presionados, sin tiempo y espaco, los defensores ecuatorianos no tuvieron opción que despejar con pelotazos. Pero claro, los centrales le ganaban de arriba a los delanteros y el balón no tardaba en volver en las cercanías de Elizaga.

Justamente el arquero se fue transformando poco a poco en protagonista. Rápido de reflejos, respondió ante cada exigencia ante un Vélez que pisó el área no menos de siete veces con pelota dominada. El Fortìn arrimó peligro una y otra vez. Envió a la cancha primero a Lucas Pratto y siguió atacando. Hizo entrar luego a Jonathan Ramírez y continuó buscando la diferencia.

A esa altura, lo de Deportivo Quito se limitaba a cuidar el punto. No por falta de capacidad para atacar, sino porque era tanto lo lo atacaban que debía defenderse. Cuando faltaban dos minutos para el final, Fernando Ortiz peinó un centro, la pelota le cayó por el fondo a Martínez y el Burrito, luego de controlar de pecho, venció a Elizaga con un zurdazo, por primera vez en la noche. Festejo, tiempo para marcar el segundo y pitazo final.

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