Boca impuso su oficio ante la "U" y dio un paso clave a la final

De a poco, Boca fue llevando el partido hacia el lado en que más cómodo se siente. El de la ventaja en el marcador, el de la posesión de la pelota, el del control del partido, el de la desesperación del rival. Primero con ráfagas de juego que bastaron para golpear dos veces a la Universidad de Chile y luego con oficio para mantener el resultado sin pasar sobresaltos, el hexacampeón de América dio un paso clave hacia la final de la Copa Santander Libertadores tras imponerse 2-0 en La Bombonera, con goles de Santiago Silva y Juan Sánchez Miño, uno en cada tiempo. Todo se definirá el jueves próximo cuando se juegue la revancha en Santiago de Chile.

El inicio del juego había sido bueno para la visita. Porque arrancó ordenado y con una idea de juego. Porque entendió que para ser ofensivo no basta con ubicar tres delanteros sino respaldar ese compromiso con otros recursos. Y porque fue ordenado para pasar y retroceder. Tardó entonces Boca en acomodarse en el partido. Debió primero plantarse en el campo antes de crecer a partir de la posesión, esa que luego hizo valer con autoridad.

La "U" abría la cancha y era prolijo en el armado, escalando la montaña por las bandas. Boca intentaba progresar a partir del juego de sus volantes. El trámite era parejo antes del cuarto de hora cuando el dueño de casa dijo presente y Silva usufructuó un buen esfuerzo de Mouche para provocar el delirio xeneize. 

Los Azules sintieron el golpe y empezó otro partido. El de la visita intentando salir del aturdimiento y el de Boca empujando para llevárselo por delante. Se le nublaron las ideas por momentos a los chileno. Fue frenético Boca en esa instancia y perdió claridad. La amplitud del marcador no llegó y entonces a la "U" se le fue pasando el mareo. Reaccionó con impulsos de juego y buenas intenciones. Y demostró que no cede tan fácilmente en desventaja,

Esa búsqueda de la recuperación a través de nobles intentos continuó en el complemento, pero Boca ya había cambiado el chip y empezó a jugar el partido con oficio. Le quitó ritmo. Lo frenó. Hizo más lentas las acciones. Jugó con los arranques del rival y con la ventaja a cuestas y esperó su chance. Porque así como la "U" era generoso en su propuesta, también se liberaba mucho defensivamente.

Así llegó el nuevo desnivel. Boca sorprendió a su rival mal parado y una sucesión de toques entre Silva y Riquelme libraron la llegada de Erviti para que Sánchez Miño conviertiera en el rebote. 2 a 0. Y de nuevo el oficio en la cancha. Con dos goles de diferencia, Boca jugó a no pasar sobresaltos ante un equipo que lejos de conformarse y evitar más goles para esperar la revancha, siguió  arriesgando, con el riesgo latente de sufrir un nuevo golpe.

Pero Boca tenía otros planes que ejecutó a destajo. Optó por no pasar sobresaltos y moverse lejos de su área, evitando infracciones y minimizando posibilidades rivales, con el plus de que una contra pudiera casi que sellar la serie. No pasó una cosa ni la otra. Y la Bombonera fue una fiesta tras un pitazo que trajo tranquilidad. Y un paso más que importante hacia la definición.

 

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