Boca dio una clase de Copa Libertadores

Con un partido mágico de Riquelme, Boca paseó su chapa copera, pasó sin problemas a Unión Española y en cuartos a Brasil irá seguro: toca Fluminense o Inter. Ahora, a pensar en otra final, contra Vélez por el torneo.

Por: Nicolas Guillermo Sanchez

A Unión Española ya no le queda ninguna duda: Boca es Copa Libertadores. Algo brota de los poros de sus jugadores, especialmente de su jugador símbolo de Román Riquelme, que puede andar al tranco en el torneo local, jugar salteada, parecer distraído, pero cuando se trata de la Copa, ay, agarrate.

Una clase de fútbol dio Román, como en sus mejores tiempos, como en aquella Copa del 2007 cuando dio lo mejor que tiene, y llevó a Boca de la mano hasta Japón. Riquelme fue determinante durante todo el partido, de principio a fin, primero con una asistencia exquisita a Insaurralde, de tiro libre, rasante, buscando una pierna que desviara la pelota al gol. Luego con los ojos bien abiertos para capturar una pelota perdida en defensa y servirle el 2-0 a Mouche. Y al final, el moño, se encargó de ponerlo él mismo. Una perla que coronó la noche de Boca y de Román.

Ahora, ya en cuartos de final una vez más, a la espera de Fluminense o Inter, que este jueves se enfrentarán en la revancha tras el 0-0 de la ida. Si gana el primero, Boca define la serie en Río de Janeiro. Si gana el segundo, el partido de ida será en Porto Alegre. Pero la Copa, por ahora, es capítulo cerrado. La cabeza, aunque cueste reacomodarla tan pronto, ya está en Vélez. Porque el plantel se fue de la cancha al aeropuerto, para tomar el chárter de regreso a casa, y hoy mismo hay trabajo en Casa Amarilla para los suplentes y los que jugaron poco en el Santa Laura. Ahí probará a Sánchez Miño, titular por Clemente, habrá que revisar bien a Roncaglia y ajustar las tuercas flojas.
 

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