El arquero loco: Penedo

Por: Kevin Pitti

Junto a su actual equipo, Angeles Galaxy, se proclamó campeón de la Major League Soccer estadounidense en la pasada temporada. Además, fue nombrado como el Mejor Portero de la Copa de Oro de la Concacaf de 2013 portando los colores de Panamá. Si a los éxitos deportivos le unimos sus otras cualidades humanas como son su cercanía, sencillez y gratitud, cualidades poco habituales en un deporte tan competitivo como es el fútbol, podemos afirmar que nos encontramos en presencia de un jugador fuera de lo normal.

Se reconoce así mismo un punto de locura: “todos los porteros tenemos que estar un poco locos, metemos la cabeza y el pecho allá donde otros patean con todas sus fuerzas”. Si le preguntas por su parada más emblemática, te hablará de una de las primeras al llegar a la MLS, frente a Vancouver, y cuya imagen dio la vuelta al mundo.

Jaime Penedo tiene una espinita clavada, y es que tuvo la oportunidad de triunfar en el Osasuna, pero su falta de madurez y su impaciencia le jugó una mala pasada, “cuando llegué a España allá por el 2006 ya tenía 24 años, y era muy alto, pero no estaba preparado para un fútbol tan competitivo y profesional”. Recuerda que para él fue un cambio muy drástico: “No se cómo explicarlo, los vestuarios, la ducha, un césped en el que la bola no brincara entre las piedras, el propio aire que se respiraba”.

Con una sensación de derrota, Jaime Penedo regresó a Panamá, “pensé en dejar el fútbol, pero me hablaron de Guatemala. En el Club Social y Deportivo Municipal recuperé mi autoestima y pasé los mejores once años de mi profesión”. De Guatemala recuerda el cariño con el que le trataron, el calor de la gente del país, el café. Estaba cómodo “y siempre he dicho que en futbol, el que está cómodo, pierde”.

Así que con 32 años decidió jugársela y fichar por el Galaxy a mitad de temporada. Poco a poco se ganó la confianza del técnico hasta convertirse en el primer portero del equipo. Siente que como panameño pesa una gran responsabilidad sobre él; “sé que se espera mucho de mí, tengo que demostrar que el jugador panameño con deseo y disciplina puede llegar lejos a pesar de no tener la cultura futbolística de otros países como México o EEUU”.

Si le preguntas sobre el peor momento de su carrera, te responderá sin pestañear “caer en el Hexagonal, ha sido sin duda el golpe más duro de mi carrera. Tuvimos el éxito muy cerca, pero en el fútbol se paga muy pronto lo que sucede fuera del campo y pienso que no supimos manejar la situación.”.

Jaime Penedo es el ejemplo viviente de que si se quiere se puede. No fue un niño prodigio del fútbol, comenzó a dedicarse de forma seria a este deporte a la edad de 23 años. Recuerda sus primeras botas de fútbol, unas colombianas, de tela de cuero, que pesaban muchísimo cuando se mojaban con la lluvia y que se deformaban al secarse. Quizá por eso asegura que la peor faceta de su técnica está en los pies. Menos alegremente nos habla de sus virtudes, pero a regañadientes nos dice que “quizá sea que

me gusta aprender y trabajar mucho los detalles. Los pies los tengo que trabajar más”, reitera, con una sonrisa pícara.

Como panameño añora a sus compatriotas, de carácter alegre, salsero, y por supuesto, la comida de su madre: “el arroz, los frijoles, la carne encebollada el pollito guisado”. Se puede apreciar la ilusión en sus ojos al mencionar los guisos de madre. Una ilusión que en su momento le hizo perseguir su sueño, de forma alegre, sincera, y renunciando, en ocasiones, a su propia comodidad. Tal es el carácter de los soñadores.

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