El día que América de Cali eliminó a Gremio

Fue el 12 de junio de 1996. Tenía tan sólo 14 años, pero todavía lo recuerdo casi todo.

América venía de perder el partido de ida 1 a 0 ante el reinante campeón Gremio de Porto Alegre y la verdad era un partido muy difícil porque tocaba, en el partido en Cali, darle vuelta a un resultado adverso y además contra semejante rival lleno de figuras brasileñas.

Recuerdo los días previos al partido, en esa época yo jugaba en las inferiores de América y el amor, cariño y sentido de pertenencia hacia el equipo era aún mayor y obviamente los nervios eran diarios (parecía que fuera a jugar ese partido).

Mi familia que es un 95% americana (siempre hay un % de ovejas negras que son del equipo de enfrente, jajaja!), organizó un “paseo” para que la mayoría estuviéramos en el estadio esa noche y así fue. Creo que fuimos 15 familiares entre primos y tíos, todos americanos desde la cuna y dispuestos a alentar a La Mechita antes durante y después del partido.

No me olvido de la cantidad de gente que estaba en el Olímpico Pascual Guerrero, éramos tantos que era casi imposible sentarse, seguro había sobrecupo, pero que importaba, entra más hinchas mejor!

El partido inicio mal para América, empezamos perdiendo y todo era cuesta arriba desde ese momento, pero como la Pasión de un Pueblo nos tiene acostumbrados, sacó su casta de equipo copero y empezó a darle vuelta a la adversidad.

Primero fue Jorge “El Patrón” Bermúdez, que con una ida al ataque medio loca y desesperada, logró convertir el gol del empate y acortar la diferencia que se tenía por haber perdido en Brasil. Con ese gol mis jóvenes cuerdas vocales quedaron bastante maltratadas y eso que faltaba lo mejor por venir…

En el segundo tiempo fue el genio que tenía el equipo en el mediocampo, Alex Escobar o mejor conocido como “El Pibe del Barrio Obrero”, después de un centro por derecha y tras un rebote de la defensa visitante, nuestro “10” remató y consiguió el segundo gol escarlata y hasta ese momento el empate que nos mandaría a definir todo en los penales. Ese gol lo grité con todos mis primos como si fuera el de la clasificación, pero NO! Todavía venía la mejor parte…

Cuando restaban 6 minutos para terminar el partido y cuando ya creíamos que se definiría todo en los penales, llegó el tiro de esquina que cambió todo. Alex Escobar centró y con un gran salto, “El Patrón” Bermúdez desvió la pelota que fue directamente al fondo del arco… GOOOOOOOOOOLLLLLL H.P!!!! Ese fue mi grito y el de los más de 45,000 hinchas en el estadio. Creo que ahí fue cuando perdí la voz que tan sólo un par de días después volvió a la normalidad.

Lo más increíble es que Bermúdez fue a celebrar el gol justo al lugar donde estaba con mi familia, así que la emoción fue mucho mayor. Todavía me acuerdo y se me pone la piel de gallina…

Ese gol fue la alegría máxima que creo tuve hasta ese entonces como hincha americano. Mi corta edad no me había dejado disfrutar de la década de los 80´s cuando América era una máquina de buen fútbol. Pero hay alegrías para todos, y a mí me tocó disfrutar de ese gran equipo de 1996 que nos dio felicidad absoluta aunque tiempo después no haya podido ser campeón de la Copa Libertadores.

América siempre hizo, hace y hará sufrir a su hinchada y creo que eso es lo que lo convierte en el equipo más querido de Colombia, porque emociones como esas nadie más nos las hace sentir.

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Los puntos de vista y opiniones expresadas en este post son solamente las del autor y no representan necesariamente las de Pasión Fútbol.

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