Exclusivo: Darío Rodríguez en días de retiro, su nueva vida y Peñarol

“la Copa de 2011 fue de las cosas más lindas que viví en el fútbol por los hinchas jóvenes, fue realmente impresionante”

Darío Rodríguez, a los 40 años, asume y disfruta su nueva vida, a distancia de su carrera de futbolista que bajó el telón en Peñarol. “El retiro no pasa por un Torneo porque haces lo que te hace feliz. El fútbol es algo que se lleva en el corazón” cuenta a Tenfield.com. El final en los aurinegros y el recuerdo. “La Copa Libertadores 2011 fue de las cosas más lindas que viví, a pesar que el Trofeo no está en las vitrinas, por los hinchas jóvenes, los menores de 30 años que no habían visto al equipo en la final. Fue impresionante”. El cierre de su carrera, la Selección, los entrenadores, el Schalke 04 alemán y el futuro entrenador que rinde los últimos exámenes.

“¿Que me fui en silencio? Estoy tranquilo, con más tiempo para mis hijos, disfrutando en familia. Hablamos con Pablo (Bengoechea) y los dirigentes. Decidí terminar la carrera. Tomé la decisión de no jugar más” afirma Darío Rodríguez (40 años), a casi dos meses de haber bajado el telón de su trayectoria. El recorrido desde Sud América, Bella Vista, Peñarol  (’99-2001), el Schalke 04 alemán y el retorno al carbonero (2007-2008) con tres títulos de Campeón Uruguayo (’99, ‘2010 y 2012-2013).

-¿Cuándo te pasó por la cabeza dejar de jugar?

-“En el último tiempo me costó un poco. La rutina, los entrenamientos y las nanas te van ayudando a la decisión en el fútbol. Te fastidias y uno se va dando cuenta.  Obviamente también  pensé en mi vida, en una nueva etapa. El final trae muchos cambios”.

-¿Cómo te adaptas?

-“Lo llevo bien, también con un montón de sueños por delante. Me veo dirigiendo pero no es algo que me planteo en este momento.  Hoy aprovecho el mayor tiempo posible con mis hijos Tiziano y Fátima”.

-¿En Peñarol qué te quedó pendiente?

-“Seguí jugando con el sueño de un título internacional que fue esquivo. Por ejemplo, en la Copa Sudamericana, fuimos eliminados por penales. No pudo ser. Desde siempre, el deseo de todos, es el Campeonato Uruguayo y hacer historia en la Libertadores”.

-¿La campaña en la Libertadores 2011 te dejó el mejor recuerdo?

-“Fue de las cosas más lindas que viví, a pesar que el Trofeo no está en las vitrinas, por los hinchas jóvenes. Los menores de 30 años no habían tenido la oportunidad de ver a Peñarol en una final de Copa Libertadores. Obviamente me hubiese encantado ganarla y jugar el mundial de Clubes. Nos quedamos ahí con la sangre en el ojo. Sin embargo, fue muy importante para la institución, en su crecimiento. Los hinchas valoraron al equipo. Nos sorprendían en cada partido. La bandera más grande, la película, el recibimiento contra Vélez. Fue impresionante. Nunca había visto algo igual. Son recuerdos inolvidables.”.

“EL RETIRO NO PASA POR UN BUEN TORNEO”

-¿Después de aquella Copa, donde se destacó tu rendimiento pensaste en el cierre de tu carrera?

-“ El retiro no se calcula y no pasa por un buen torneo porque haces lo que te hace feliz. El fútbol es algo que se lleva adentro. Amigos me comentaron también de la posibilidad pero el sentimiento del futbolista es distinto. Me sentía muy bien para seguir”.

Darío pasó cinco por el Schalke 04 alemán entre 2002 y 2007 donde dejó la marca. Idolo y con partido homenaje. Sin embargo, la repercusión era diferente a la actualidad donde se sigue el fútbol del mundo. “Jugamos con Gustavo (Varela) y Carlitos (Grossmüller). Todo cambió. No se veía tanto de la UEFA y las ligas como hoy”.

-¿El gol con la Selección, a Dinamarca, en el mundial 2002, fue lo más importante?

-“Para la gente sí. En lo personal, no quedé contento porque perdimos (2:1). Gustavo Méndez me dijo, con los años vas a valorar. Estás triste pero el tiempo pasa. Tenía razón. De todos modos, hubo otros goles”.

-¿Te viene la nostalgia del jugador?

-“No extraño ir a concentrar. Tampoco me gustaba estar muchos días lejos de mi casa. Tomé la decisión bien seguro. Me tentó la idea de ir a Wanderers para cumplir el sueño de estar con mi hermano (Héctor, técnico asistente de Alfredo Arias) y una gran persona como Alfredo. El proyecto era interesante pero mi postura era firme”.

-¿Qué pasó con Peñarol que se cayó en la eliminación con Estudiantes de la Copa Sudamericana?

-“La Copa se nos fue por penales cuando el partido había sido controlado por nosotros. Después, el grupo, los técnicos, todos, sentimos el cimbronazo. Teníamos gran expectativa en la Copa. Quieras o no, influye. El desenlace fue la contracara de lo que anhelamos”.

BENGOECHEA Y RIBAS

-Jugaste con Bengoechea en Peñarol. ¿Cómo lo ves de entrenador?

“Pablo es un ídolo como compañero, excelente personal, impresionante profesionalidad. Nos dejaron mucho como el Vasco (Aguirregaray), el Caballo (De Los Santos), el Pato Aguilera, Gaby Cedrés. No hay palabras para describirlos. Le deseo lo mejor”.

-¿Quién fue el entrenador que te marcó?

-“Tuve muchas enseñanzas. Reconozco a todos y cada uno. Julio Ribas, por ser quien me llevó a primera, fue muy importante. Me dirigió en diferentes equipos: Sud América, Bella Vista y Peñarol. Nelson Agresta que también me entrenaba en Sud América. Fossati, Paolo Montero, aprendí de todos”.

-¿Ahora el Darío técnico?

-“Tengo un par de materias pendientes y también estoy haciendo un curso de Gestión en Milenium. Ahora empecé a ver fútbol luego de desconectarme. Miro la UEFA, a Real Madrid y siempre expectante. Tengo pensado ir al partido de Wanderers.

-¿Qué respuesta te da la gente en la calle?

-“Siempre muy amable y respetuosa conmigo. En ese sentido, no sólo los hinchas de Peñarol. Los que son del club me expresan agradecimiento”. Darío en días de retiro, cerró el capítulo de jugador y planea el futuro.

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