Los goles de Santiago Silva en Boca ¿ya van a venir?

Por: EL JUANMA BOLSO

Silva no la pudo meter en sus tres partidos en Boca. Ayer tuvo chances claras y el gol se le negó.

Cero goles en tres partidos no era, precisamente, lo que Boca esperaba después de bancar el temporal del escandalete que se armó puertas adentro de la AFA para lograr que: 1) Santiago Silva pudiese jugar en el club pese a las restricciones reglamentarias de la FIFA; 2) Que el uruguayo pudiera también participar de los torneos locales por la lesión de Colazo.

Todos los que anticiparon que con los goles del Pelado el equipo de Falcioni sería poco menos que el equipo perfecto tendrán que dejar, al menos por un tiempo, de batir el parche. Silva está en la típica racha del goleador torcido, enrachado al revés, con el arco que se achica conforme pasan los minutos sin festejos.

Porque el uruguayo no parece transitar por el síndrome de adaptación al Mundo Boca. No se lo ve achicado, ni abrumado por el peso de la camiseta. Sobre todo en los dos partidos de esta semana (en el Gasómetro ante San Lorenzo y en su debut de anoche en la Bombonera), el Tanque definió igual que en Banfield o en Vélez, sus últimos equipos en la Argentina, peleó cada pelota con la misma energía, buscó su espacio en el área, pero sencillamente la pelota no entró.

Anoche tuvo tres chances: la primera un tiro luego de un rebote en el arquero Cavalieri que volvió a tapar, rápido de reflejos; la segunda, un cabezazo limpio luego del único centro de manual que le tiró Pablo Mouche (impreciso y con poca pimienta), que otra vez el arquero le sacó; y la tercera un tiro cruzado luego de no haber podido dominar el balón en el área y quizá por eso a su zapatazo le faltó precisión y se fue cerca del segundo palo.

Será cuestión de insistir y no da la sensación de que Silva sea de los que se rinden fácil. Los goles, caprichosos, por ahora se la hacen difícil.

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