"Miren, miren a Santiago": reconocimiento al gran DT de Atlético Nacional

Por: Emanuel Garcia

 Hablar de Santiago Escobar es hablar de una vida entera consagrada al deporte, el civismo y la familia.

Mas que un entrenador, el popular ´Sachi´es un pedagogo, un amigo, un facilitador para aquellos hombres vestidos de cortos que, a pesar de figurar triunfadores y casi intocables en las pantallas, los anuncios publicitarios y la prensa, son ante todo seres humanos no excentos de las dificultades y conflictos de esta condición.

En el actual fútbol, absorbido por las exigencias del mercado y la necesidad de lograr el éxito a como de lugar, parece no haber espacio para la lúdica y el rescate de la esencia del deporte.  Los equipos difícilmente permanecen unidos por mucho tiempo, al vaivén de los empresarios, las figuras se convierten en nómadas de la pelota: una vez encariñados o identificados con una camiseta, parten  a otras latitudes, llevados allí por esa mano invisible del marketing moderno.

Pero son hombres como Santiago Escobar, actual entrenador de Atlético Nacional y dueño de un amplio palmarés, quienes se resisten a dejar desaparecer la osadía, la magia y el talento en el fútbol.  Venido de la escuela zubeldiana -vía Maturana, Hernán Gomez y otros grandes referentes-, Escobar a donde llega deja su impronta amable y comprometida, es metódico, pero a la vez se muestra como un guardián de los valores ortodoxos del fútbol: talento, lealtad y juego limpio.  El dirigido por Santiago Escobar se siente miembro de una gran familia, de una causa común.  Es un entrenador diferente, de esos casi extintos.

Dicen que lo heredado no se pierde y este caso nunca será la excepción a la regla: ´Sachi' es hermano de Andrés Escobar, nuestro querido Andrés, nuestro inmortal defensor, arquetipo de las cosas buenas, de la sonrisa amable, del buen ejemplo, de la valentía y la integridad.  El verdadero colombiano modelo, alejado de los estereotipos impuestos por el mainstream y la gran prensa.  En medio de un país al borde permanente de colapso, Andrés Escobar supo admirar al mundo por su manera de jugar, siempre honesta, dueño de un estilo limpio y elegante, en un puesto como el suyo que exige fortaleza y tosquedad.  Pero por encima de su innegable talento siempre estuvo el ser humano.  Los niños querían ser como Andrés, y los adultos también, ¿Y Como no querer?, si entre balas y noticias de asesinatos y corrupción, Andrés Escobar representó siempre la cara amable de esta particular moneda tricolor, la esperanza y el mensaje de que ser honesto si paga y de que "el que si afana es un gil", parafraseando el popular tango.

Es por esto que queremos a Santiago, porque el Pueblo reconoce en el la extensión de Andrés, pero Santiago, heredero de esa estirpe gloriosa, vale también por si mismo, volvió cuando habíamos perdido los sueños, cuando la sonrisa se nos volvió utópica, cuando solo habían ruinas.

Tras el doloroso asesinato de Andrés, que sin duda nos cambió para siempre como sociedad -el de Andrés y muchos mas que mueren cuando no tienen que morir-, Santiago sacó fuerzas y dignidad, al igual que toda su familia y se dedicó a seguir perfeccionándose en el oficio que le dio la alegría: la pelota, pero ya no adentro de la cancha, sino sufriendo desde el banquillo.  Fue asistente de Atlético Nacional por varias temporadas, tuvo una destacada experiencia en el fútbol de Venezuela, retornó al Verde paisa, y en 2005 fue designado por primera vez DT en propiedad de la institución.  

Experto en recuperar la felicidad, Santiago logró el título del torneo Apertura de 2005 tras 6 años de frustraciones y un 2004 marcado por la derrota consecutiva en dos finales.  Cuando la confianza viajaba rumbo al precipicio, el gran caballero del banquillo le devolvió el alma a la gente, a la camiseta, a esta hermosa tradición llamada Atlético Nacional.

En 2006 una crisis dirigencial precipitó su salida, en plena fase de grupos de la Copa Libertadores, un 8 de marzo renunciaría, lléndose casi por la puerta de atrás, ante las lágrimas de quien escribe, se gestaba entonces una de las mayores injusticias deportivas que he presenciado en mi vida.

Pero 'Sachi' nació para los retos, y la noche de navidad de 2010 firmaba el contrato que lo vinculaba de nuevo con el cuadro de todos sus amores.  Y, tal como ocurrió en 2005, bastó un semestre para volver a lo mas alto.  Atlético Nacional venía de tres años oscuros, caracterizados por los malos manejos y el desacierto constante en refuerzos y contrataciones, con Santiago volvió la mística, se volvió a hablar del Verde en los bares, en los cafés y en los colegios, en la iglesia, en la universidad, en el trabajo, se recuperaron los débiles hilos de un romance casi roto, el romance del Pueblo con su orgullo, con su equipo, con su divisa.

Y ahora tiene su revancha de nuevo en la Copa, con el corazón de Andrés dirige desde el banco, el de Andrés y el de millones...

Pase lo que pase... Vamos Sachi y A//N !!!! Gracias por todo ....

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