Nacional tiene certificado de calidad

Por: EL JUANMA BOLSO

En tiempos en los que Nacional intenta conseguir el reconocimiento del LATU para su trabajo en juveniles, el plantel principal fue distinguido por sus hinchas

Con los ojos llenos de fútbol y el corazón rebozante de alegría –por el juego y por ese entorno especial que brinda el Parque Central–, los hinchas de Nacional disfrutaron de otro domingo soñado y perfecto. Perfecto por donde se le mire, porque desde el campo regalaron todo lo que el público quería: desde lujo hasta seguridad defensiva y desde efectividad en el arco rival a calidad, para brindar un espectáculo con todo el confort y a la altura de ese paladar cada vez más exigente de los parciales albos.

Me quiero detener por un instante en ese minuto 72, cuando la pelota comenzó a correr entre los pies de los jugadores de Nacional, con el “ole” que bajaba desde la tribuna como música sinfónica acompañando el más refinado show. Desconcertados, los jugadores de Cerro corrían sin rumbo detrás de los futbolistas de Nacional, que con precisión hilvanaron 23 pases consecutivos y sin ninguna interrupción durante más de un minuto, hasta que Alexander Medina depositó su último toque en el fondo de la red. Esa forma inusual de hacer correr el balón y de desarrollar el juego, en un campo que lucía perfecto, colocó al fútbol de Nacional en un pedestal. Porque llegó a un lugar de excelencia que no es habitual en las canchas uruguayas. 

Y en tiempos en los que el técnico Gallardo tiene que comenzar a salvar en cada partido los exámenes que le plantea la intensa agenda del torneo local y de la Copa Santander Libertadores, sin margen de error –porque cualquier falla en una tabla tan ajustada, y con un Peñarol que avanza con puntaje perfecto, puede costar muy caro–, inició la rotación del plantel que permitió a Renato César jugar 62’ minutos, aunque poco redituables para el colectivo; le dio participación a Matías Vecino, que brindó una mano como lateral-volante derecho y anotó un gol, y sorteó la ausencia de Israel Damonte, que faltó por lesión.

Tal vez lo más importante, aunque lo menos vistoso, fue que la defensa de Nacional completó 90 minutos sin recibir goles y sin pasar sobresaltos, por lo propio y lo ajeno. Y ahí está el mérito de los que marcaron. Completaron un partido en 0 después de los cuatro goles que le marcaron River Plate y Defensor Sporting en las dos primeras fechas del Clausura. Lo consiguieron pese a que el domingo no todo estuvo de su lado, porque el argentino Diego Placente fue reemplazado antes del final, cargaron en los últimos minutos con la salida de Alexis Rolín, lesionado, y con una última línea improvisada (Vecino, Scotti, Viera y Núñez) resolvieron con éxito su tercera presentación y terminaron con la valla en cero.

Ahora que Nacional inició los trámites para obtener el certificado de calidad del LATU para el trabajo que realiza en divisiones juveniles, el técnico Gallardo quiere transitar por el mismo camino con el plantel principal, aunque no exista el ámbito para otorgarle un diploma, el que certifica la calidad del juego de los albos es la hincha con la sonrisa, los aplausos y la expresión de júblico con la que se retiró anoche del Parque Central. Ese es el mejor reconocimiento que pueden recibir los futbolistas albos. Van por buen camino.

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