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GREMIO Y ALMAGRO

Amigos a distancia: tres colores y una pasión que cruza fronteras

El Diccionario de la Real Academia Española define la palabra hincha como un partidario entusiasta de un equipo deportivo. Cuánto entusiasmo deberán tener estos hinchas que llevaron el amor por los colores de su camiseta más allá de la frontera.

¿Cómo puede ser  sufrir por un equipo al que no ves cada fin de semana en la cancha y al que sólo sigues a través de internet? ¿Cómo se hace para no aguantarse el sufrimiento propio y viajar para estar en el peor momento de la historia del club? ¿Qué te lleva a llorar por un club que queda a miles de kilómetros de distancia de tu barrio y tus órigenes? ¿Cómo? En esta historia tenés todas las respuestas.

La historia comienza en el barrio porteño de Almagro, ese que tiene en sus calles ese aire tanguero y bien nochero, en el que el sentido de pertenencia es mucho mayor que en ningún lado. Ahí nos esperá 'Miguelete', Miguel Oviedo, un fanático de Almagro que empezó con esta amistad a prueba de todo. "Estaba de viaje por el Bolivia y tenía pensado pasar unos días por Paraguay, hasta que se me ocurrió ir a Porto Alegre a ver un partido del Gremio. Ahí empezó todo".

A la hora de explicar los motivos de su viaje al Sur de Brasil, las razones son más que obvias: "Tenía la ilusión de ir a Porto Alegre porque siempre me encantó la camiseta del Gremio por tener los colores de Almagro. Fue en 2005, cuando Almagro todavía esta en Primera (hoy juega en la B Metropolitana), llegué con la camiseta de Almagro y la gente no hacía más que saludarme y felicitarme por la camiseta. Nunca imaginé semejante recibimiento". Esa bienvenida hizo que los más de 14.000 kilómetros recorridos desde la Capital Federal a Porto Alegre hayan sido una de las mejores decisiones de si vida.


Ver Estadio Olímpico Monumental en un mapa ampliado

Mientras uno va recorriendo las oficinas de la sede de Almagro, siente que es una sucursal en Argentina del Gremio. Banderines, fotos, camisetas y todo tipo de souvenires que no hacen más que recordar la gigante amistad que hay entre ambos. El argentino recuerda: "Cuando llegué a Porto Alegre iba caminando por el Museo del club y un brasilero, Bernardo, me gritó ' Almagro', y yo le dije que quería ver un partido de Gremio".

Entonces me recomendó ir a un bar donde se juntaban ellos y lo primero que veo es a dos flacos con la camiseta de Almagro y me puse a llorar". Esa fue la piedra fundamental de tamaña amistad: "Desde ese día supe que nunca más se iba a cortar esa amistad. Lástima que yo me tenía que venir al otro día, pero antes de irme vino un flaco, Alvaro, y me regaló su bandera, imaginate esa locura. Sentí que era de Gremio de toda la vida".

Historias miles fueron las que vivieron juntos estos clubes hermanos. Sólo tres meses pasaron de la visita de Miguel cuando un grupo de brasileños se instaló en la casa de su madre para conocer de cerca lo que era Almagro. Este equipo humilde que sólo tuvo tres pasos por la Primera División tuvo la suerte de ser parte de la Copa Libertadores. "En 2007 Gremio llegó a la final de la Copa contra Boca y les organizamos una bienvenida para después ir a la cancha con ellos. Sentimos que esa final también era un poco nuestra. Esa noche, los micros que llegaron temprano hicimos una previa en el barrio y después nos fuimos para la cancha. Estar en la Bombonera, en una final de Copa parecía irreal. Es algo único y que no voy a ver nunca más, es brillante. Ese día le regalamos un trapo enorme que dice Almagro-Gremio y que ellos lo cuelgan siempre (foto)".

 Pero no solo los argentinos le hicieron el aguante a los gaúchos. En la charla interviene 'El Gallego', uno de los hinchas que también se encarga de mantener la amistad entre clubes, y cuenta: "Cuando en junio de este año Almagro debió jugar la Promoción para no descender a la Primera C (la cuarta categoría del fútbol argentino) ellos viajaron específicamente para ver los dos partidos y después se volvieron. Es algo increíble ellos sufren como nosotros como si hubiesen ido a la cancha de Almagro desde siempre y nosotros también lo hacemos por Gremio. Leandro fue uno de los que vino y acá se tatuó el escudo de Almagro debajo del de Gremio (foto)"

El fanatismo por los colores no es sólo en la cancha, sino que en la vida real también se nota. "Son tan fanáticos que cuando alguno de nosotros tiene puesta una remera color rojo no lo saludan o le ponen mala cara, quizás nosotros no nos acordamos y si nos ven nos dicen : ¿Voce ser de Inter? Tan fanáticos de los colores son que hasta hicieron que Coca Cola cambie su publicidad de colores (rojo y blanco) por el negro y blanco, para no tener nada referido a su archirrival", acota Miguel.

Cruzando fronteras

PasionLibertadores.com también habló con el otro lado de la historia, los hinchas de Gremio, que estuvieron representados por Bruno Smarone, uno de los más que más disfrutan de la hermandad con el conjunto argentino. "La verdad es que no sé muy bien como explicar todo esto, pero es un sentimiento muy bello, es una amistad que hace sentir muy bien por que viví un año de mi vida en Buenos Aires con personas maravillosas que me enseñaram muchas cosas y con las cuales compartí mucho".

Este torcedor del tricolor se volvió tan enfermo por Almagro que se hizo socio y paga las cuotas mes a mes. También aprovecha cada uno de sus días de vacaciones estando en el estadio de José Ingenieros: "Ser parte de los festejos del Centenario de Almagro, y compartir charlas acerca del club me encanta. Que me pregunten por Gremio cuando estoy en Argentina me llena de orgullo y satisfación porque lo que sentimos los hinchas es lo mismo por los colores". Y agrega: "Ahora hay que agrandar cada vez más esta amistad, que no es solo de hinchas sino que ya llegó a los dirigentes. Espero que algun día podamos intercambiar jugadores porque de verdad yo ahora me siento hincha de Almagro".

Y al finalizar cuenta: "No me importa no estar en la cancha y no conocer toda la historia pero siempre voy hinchar por Grêmio y Almagro. Ya voy a volver a José Ingenieros, a la canchita para ver mi papelito jajajja a la casa de algun pibe para comer un asado y tomar algún trago. Cómo me voy a olvidar del barrio de Gardel tan lindo (se emociona y se le entrecorta la voz). Disculpa, es que Grêmio y Almagro son mi vida y por esos tres colores yo me levanto contento cada día".
 

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Los puntos de vista y opiniones expresadas en este post son solamente las del autor y no representan necesariamente las de Pasión Fútbol.

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