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EL BAÚL DE LOS RECUERDOS DE LA LIBERTADORES / NOTA 14

Borges, campeón argentino con Racing y el naufragio en el Río de la Plata

En la nota anterior iniciamos esta pequeña biografía de Carlos Borges, un jugador importante en el fútbol del Río de la Plata, a quién el paso del tiempo, sumada a su propia voluntad para alejarse de la marquesina, lo mantuvo olvidado en un rincón.

Recordé que Borges, vistió por primera vez los colores Peñarol el 1º de julio de 1950, el día antes del debut de Uruguay ante Bolivia ganando 8-0 en el Mundial de Brasil. Justamente Borges ocupó el lugar de Ghiggia en el extremo derecho del ataque. Los aurinegros le ganaron a Liverpool 5-2 por el Torneo Competencia, anotando "Lucho" —como siempre lo apodaron—, su primer gol el día del debut. Esta rara condición histórica de anotar goles en fechas tan particulares como es, por ejemplo esta de su estreno en el círculo máximo del fútbol, lo acompañará durante su extensa trayectoria.


Borges pasa a jugar de puntero izquierdo

La actuación de Borges en el primer equipo de Peñarol —con apenas 18 años—, se extendió mientras sus compañeros ya consagrados conquistaban la Copa del Mundo en la final ante Brasil.

Después transcurrieron dos años y medio en los que Borges retornó al ostracismo. Es muy probable que el mismo continuara durante varios años más —lo que hubiera generado su pase a algún equipo "chico" del fútbol uruguayo—, porque resultaba imposible que pudiera quitarle el puesto en el primer equipo de Peñarol a Ghiggia y Britos, no sólo por su condición de Campeones del Mundo y porque mantenían su rendimiento y su efectividad, sino también porque con 26 años eran muy jóvenes. Tenían cuerda para rato. Pero...

El 25 de febrero de 1953 se produjo un hecho importante en la historia del fútbol uruguayo. Nacional y Peñarol disputaron la final del Campeonato Uruguayo de 1952. A los 41’ fueron expulsados Alcides Edgardo Ghiggia y Oscar Míguez. El primero por agredir al juez del partido, Juan Carlos Armental. Recayó sobre la gran figura de Uruguay en la Copa del Mundo de 1950, una dura sanción de un año de suspensión que le impedía jugar en cualquier parte del mundo.

Una negociada amnistía votada por la AUF permitió que el 7 de julio de ese año, Ghiggia viajara a Caracas para incorporarse a la Roma de Italia que estaba disputando la "Pequeña Copa del Mundo" en esa ciudad. Peñarol y el fútbol uruguayo se quedaban sin su gran estrella. Sin el hombre clave de Maracaná. Sin el autor del "gol del siglo" ante Brasil. "Sin el mejor jugador del mundial de 1950", según declaró Obdulio Varela...

Simultáneamente Julio César Britos y el italo-argentino nacionalizado uruguayo, Ernesto Vidal —por esas cosas del destino—, también punteros del plantel de Peñarol e integrantes (los tres) de Uruguay en 1950, se incorporaron a clubes de Europa. El primero pidió pase para Real Madrid y el segundo a Fiorentina. Así, en apenas seis meses, los aurinegros perdieron gran parte de su potencial por las puntas del ataque.

Inicialmente el lugar de Ghiggia lo ocupó otro joven, Eirin, hasta que el entrenador Juan López, desplazó a Julio César Abbadie a ese lugar de wing derecho adueñándose del puesto. Inmediatamente, previendo el futuro, Peñarol adquirió al puntero izquierdo Donald Peláez que venía destacándose en Rampla Juniors, quien junto con el joven Américo Galván —de los planteles juveniles del club—, cubrían la ausencia de Vidal. Y allí también estaba Borges con su particular habilidad de poder actuar por ambos extremos.

Después de muchas pruebas, Peláez y Galván no dieron la nota. En busca de alternativa, observando la gran capacidad que tenía Borges para manejar las dos piernas, Juan López le planteó la posibilidad de pasar al extremo izquierdo del ataque. El 20 de enero de 1954 ante Sportivo Luqueño, por la II Copa de Montevideo en el Estadio Centenario, Borges "redebutó" en Peñarol con la camiseta Nº 11 en la victoria 6-1 ante los paraguayos. Y otra vez se cumplió la regla: anotó el sexto gol a los 86 minutos...

La confirmación de Borges como "wing" izquierdo fue espectacular. Peñarol ganó en serie por el mismo torneo a Alianza de Lima 8-3; Rapid de Viena 5-2; Norkoping de Suecia 2-1, América de Río 4-0; Fluminense 3-0 y Nacional 2-0 convirtiendo Borges su primer gol en el clásico del fútbol uruguayo el día que debutó en este tipo de partido trascendente que conmociona a los uruguayos cada vez que se disputa. ¡Parece increíble!


Con el Nº 11 gran actuación en el Mundial de Suiza 1954

La nueva Copa del Mundo golpeaba la puerta de los cantones helvéticos. Uruguay tenía que defender su título de Campeón conquistado cuatro años antes en Brasil. Los punteros izquierdos del equipo consagrado en Maracaná ya no estaban. Vidal por su emigración a Italia y Morán porque no mantuvo a nivel local su rendimiento. Juan López no dudó un instante. Convocó a Borges y le otorgó la titularidad absoluta.

El 23 de mayo de 1954, en la gira previa al mundial, Borges debutó con la celeste en el pecho en el empate 3-3 ante Suiza, convirtiendo un gol ese día de su estreno.

Un par de semanas después, en el primer partido de Uruguay por la Copa del Mundo, ante Escocia, los celestes golearon 7-0 con tres goles de Carlos Borges. Son muchos los que aseguran que aquel equipo de Uruguay de 1954 era mejor al de 1950. Abbadie, Ambrois, Míguez, Schiaffino y Borges formaron una delantera excepcional. Uruguay venció 2-0 a Checoslovaquia y 4-2 a Inglaterra con un hombre menos por lesión de Obdulio Varela. Sin el capitán desgarrado y sin poder contar con Abbadie también por lesión, ante Hungría en la semifinal Uruguay resignó su título y su invicto en la Copa del Mundo que se extendía desde 1924, cuando participó y ganó el Campeonato de los Juegos Olímpicos en París que fue el primer torneo de la historia a este nivel organizado por FIFA.

El segundo fue el mismo Campeonato Mundial de 1928, en Ámsterdam, en el marco de los Juegos Olímpicos.


Con el Nº 7 Campeón Sudamericano en 1956

En 1956 se desarrolló en Montevideo el VI Campeonato Sudamericano de carácter Extraordinario para conmemorar el Cincuentenario de la fundación de la Asociación Uruguaya de Fútbol, aniversario que se registró en...¡1950! Las autoridades trabajaron con seriedad, se realizaron obras de ampliación del Estadio Centenario construyéndose el tercer tramo de las tribunas Ámsterdam y Colombes, y se preparó el equipo durante un lapso prolongado a cargo del entrenador Hugo Bagnulo. A nivel deportivo se encaró la inevitable renovación de jugadores originada por el envejecimiento de los Dioses sagrados de Maracaná y la partida de los otros más jóvenes al fútbol italiano.

Con un equipo nuevo repleto de figuras desconocidas para el gran público Uruguay se consagró Campeón al vencer a Argentina en el último partido 1:0. El gol lo marcó Javier Ambrois, quién junto con William Martínez, Víctor Rodríguez Andrade, Oscar Míguez y Carlos Borges, componían el grupo de futbolistas experimentados a nivel internacional en la Copa del Mundo de 1950 y 1954.


Con el Nº 11 campeón de la Copa Libertadores de 1960

En aquellos tiempos de fútbol posicional donde los jugadores tenían y actuaban en "su puesto", Carlos Borges fue de los primeros polifuncionales de ataque. Es interesante señalar como información para los jóvenes, que en el fútbol de entonces el jugador que era —por ejemplo—, back derecho, lo era durante toda su vida. Resultaba muy difícil que pasara a jugar a la izquierda. Esto se repetía en todos los "puestos" del equipo.

En Peñarol, cuando apareció Luis Cubilla con un manejo asombroso y endiablado de su pierna derecha, se adueño rápidamente a pesar de su juventud, de los "puestos" de wing y entreala derecho. En 1958 el mismo Hugo Bangulo fue contratado por Peñarol. Colocó definitivamente a Cubilla como puntero derecho y llevó a Carlos Borges al otro extremo.
Roberto Scarone asumió la conducción de Peñarol en enero de 1960. Se incorporaron el ecuatoriano Spencer y el argentino Linazza, conformándose una delantera que aún los orientales recitan de memoria: Cubilla, Linazza, Hohberg, Spencer y Borges.

El ciclo en Peñarol de aquel ambidiestro extremo que era Borges, se cerró en diciembre de ese año 1960. Dejaba atrás la conquista de los títulos de Campeón Uruguayo 1954, 1958, 1959 y 1969, además de su actuación histórica en la primera Copa Libertadores de América. No sólo porque se consagró Campeón sino por haber marcado los dos primeros goles que se anotaron en ese torneo que hoy es pasión de multitudes.
 

Con el Nº 11 Campeón Argentino con Racing en 1961

En 1961 el Racing Club de Avellaneda entró en el "fútbol espectáculo" que habían proclamado desde el año anterior Antonio Liberti y Alberto J. Armando, los presidentes de River Plate y Boca Juniors. Los albicelestes compraron a los uruguayos Juan Carlos Mesias, half izquiero de Nacional y a Carlos Borges, el ambidiestro wing de Peñarol. También incorporaron a insider Berón de Ferrocarril Oeste y a los halves (medios) Federico Sacchi y Peano de Newell’s Old Boys. Los cuatro fueron titulares desde el primer partido con victoria 3-0 ante Los Andes, del equipo que armó el entrenador Saúl Ongaro, exjugador del club.

Lo de Borges no resultaba fácil ya que desplazó en su puesto a la "Bruja" Belén de notable actuación no solo en Racing sino también en Argentina Campeón Sudamericano de marzo/abril de 1959. Fiel a su costumbre histórica, el día del debut oficial en el primer partido reseñado ante Los Andes, el 30 de abril de 1961, Borges anotó su primer gol con la albiceleste.

Aquel equipo que armó Racing y que se consagró campeón argentino de ese año 1961, también pasó a recitarse de memoria para mantenerse, aún hoy en la memoria colectiva: Negri, Anido y Federico Sacchi; Blanco, Peano y Mesías; Corbatta, Pizzutti, Mansilla, Ruben Sosa y Borges.

Con la albiceleste la actuación de Borges fue sorpresiva. Titular indiscutido hasta la décima fecha del torneo de 1960; anotador de varios goles trascendentes en ese lapso, a partir de la undécima retornó Belén al equipo del que se borró definitivamente el puntero uruguayo. De todos modos, el aporte de Borges al título de campeón fue valioso en esas diez fechas consecutivas en que jugó, destacó y convirtió goles.

En el Campeonato de 1962 el campeón comenzó defendiendo su título con la misma delantera: Corbatta, Pizzutti, Mansilla, Ruben Sosa y Belén. Los malos resultados originaron variantes. Entraron y salieron, alternando en el ataque Curia, Pedro Marchetta, Andrada, Cattáneo, Ramírez, Noguera, Bavastro, Díaz y el 25 de noviembre de 1962 debutó el "Chango" Cárdenas, adueñándose del puesto de centrodelantero hasta el final del torneo. Carlos Borges, en ese 1962, sólo jugó dos partidos en la sexta y sépitma fecha ante Argentinos Jrs. con victoria 3-0 y ante Huracán con derrota 1-2.

Extraña, repasando este año de la Academia donde el puntero derecho Corbatta no mantuvo la titularidad, que no se haya intentado una experiencia con Borges que dominaba a la perfección ese perfil.

El uruguayo siguió vinculado al club hasta 1963, registrándose aquí otra curiosidad. Para sustituir a Corbatta los dirigentes adquirieron al puntero uruguayo José Mattera, cuando en su plantel, tenían en Borges una obción excelente. Pero no fue así. Lo mejor de su vida futbolística había pasado...


Borges náufrago en el Río de la Plata en 1963


En la noche del 9 de julio de 1963, pleno invierno con frío gélido y mucha niebla en el Río de la Plata, los pasajeros de los pocos vuelos que unían Buenos Aires y Montevideo que fueron cancelados por el problema metereológico, se dirigieron a la dársena porteña para poder realizar el cruce del río en el famoso Vapor de la Carrera, un buque que unía ambas ciudades cruzando el Plata por la noche. Uno iba y el otro venía...

Desde Buenos Aires partió el "Ciudad de Asunción" con capacidad colmada. Entre sus pasajeros se encontraba Carlos Borges, que seguía vinculado a Racing de Avellaneda. Partió, como siempre y sin que importara la niebla, a las 21.00. Con cerrada niebla, el radar con mal funcionamiento y en medio de la noche, el buque zarpó. Avanzada despacio. A las 3.40 se sintió un fuerte golpe en el caso del buque. Se ordenó "parar máquinas". Luego llegó la orden de "máquinas adelante a toda fuerza". ¿Qué ocurrió? El barco pasó por la banda equivocada de la boya que indicaba a los navegantes la existencia en el lecho del río, del casco hundido del carguero griego Marionga J. Cairis. La golpeó con violencia abriendo una brecha profunda en el caso. A las 3.40 horas de la madrugada del 10 de julio de 1963 la sala de máquinas comenzó a inundarse. Cuatro minutos después se detuvieron los motores, el barco quedó sin luz y sin potencia. Los pasajeros fueron reunidos en la cubierta donde el Capitán explicó que el barco no podía continuar, pero que ellos serían rescatados por otros buques cuando amaneciera.

La tragedia sobrevino a las 4.15 horas de la madrugada cuando por la chimenea de popa comenzó a salir humo, luego chispas y después fuego. El pánico se apoderó de los más de 400 viajeros, que reaccionaron a su modo. Muchos lograron subirse a los botes salvavidas que fueron bajados al agua. Al agotarse esa capacidad, los otros se tiraron al agua gélida tomando maderas y elementos que flotaban para poder mantenerse. Horas y horas en esa situación. Las cifras se conocieron después: 364 personas fueron rescatadas del mar. Hubo 58 fallecidos y 22 personas fueron rescatadas de la proa del barco donde habían permanecido desafiando el incendio. El capitán y los baqueanos fueron condenados a cinco años de cárcel por su riesgosa navegación.

Carlos Borges luchó valientemente contra el frío y la niebla en medio del agua helada. Logró salvarse al aferrado a un mueble de madera que previamente había sido lanzado del bote. Además, logró salvar la vida de un niño que había quedado atrapado dentro del barco.

Una vida, la de este extrovertido Carlos Borges, aún entre nosotros con 80 años cumplidos el pasado 14 de enero, que por sus características particular bien podría ser guionada para desarrollar una película... 

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