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#PARALEER

Buffón, el gigante triste que le ganó a la depresión

El arquero italiano, que se quedó afuera de Rusia 2018 y no pudo romper el récord de presencias en copas del mundo, ya venció a su peor enemigo.

Parece tan gigante, tan esbelto, tan bien parado, tan príncipe y tan genial, que da la impresión que Gianluigi Buffón no tiene defectos. Sin embargo, hubo una mañana en la que explotó, en la que se decidió a contarle al mundo su verdadero calvario, en la que decidió mostrar su mejor atajada, esa que, a su vez era su peor falencia. El mejor arquero de las últimas décadas no aguantaba más.

"Rico y famoso, la depresión me ataco igualmente. En 2004 me trató una psicóloga, porque no estaba satisfecho con mi vida ni con el fútbol", aseguró Buffón, que blanqueó a corazón abierto la batalla ante su principal enemigo: la depresión. "Es un agujero negro del alma", describió Gigi. "De pronto me temblaban la piernas. Era como si mi cabeza no fuera mía, sino de otro, como si siempre estuviera en otro sitio. De pequeño, curiosamente, no entendía que las personas ricas o normales cayeran en la depresión. Ahora entiendes que hay discursos absurdos y superficiales. Porque hay miles de motivos para la depresión, incluso si eres rico y admirado. Y puedo entender que te falte un estímulo, que no estés satisfecho con tu vida. Tal vez porque no encuentras a la mujer apropiada, o si no eres capaz de ganar la Copa de Campeones. Quizás porque no eres capaz de apreciar lo que tienes... Realmente fue una época malísima".

Buffón no quería ser Buffón. O eso es lo que se decía a sí mismo cada día, cuando no podía superar ese bajón que parecía interminable. "Si tienes una familia y cosas importantes, y por fortuna yo lo tengo, son los únicos que pueden echarte una mano", contaría muchos años después, en el diario La Stampa. Incluso, fue contra su propio pensamiento y pidió asistencia a una psicóloga. "Antes pensaba que robaban, entre comillas, el dinero a los inseguros, sin embargo, ayudan. Si encuentras uno bueno y profesional, tienes una persona con la que no tienes miedo de hablar de todo", relató.

"Aquel episodio fue una dura lucha contra mí mismo. Sin la ayuda de médicos ni de medicinas. No era feliz y tuve que aprender a serlo. Necesitaba quererme más, disfrutar de la vida y de mis seres queridos. No podía pensar solo en el fútbol. Aquella traumática experiencia me hizo una persona madura y fuerte. Vencer a la depresión fue la mejor parada de mi carrera", aseguró luego al diario ABC.

"A veces pensaba por qué demonios era Buffon, un futbolista conocido... A veces te vuelves esclavo de tu propia persona, de lo que eres. Si pedía dos meses para recuperarme, eso quedaría siempre ahí, y cada vez que cometas un error, te lo recriminarían", se dijo.

Gianluigi Buffón venció a la depresión y se sostuvo como el mejor arquero del mundo durante una década, hasta la llegada de Manuel Neuer. Ganó seis scudettos de Italia y fue campeón en el Mundial 2006 y logró unanimidades en todos lados. Al mismo tiempo, buscó dejar de lado una adicción al juego y un divorcio en buenos términos. En el cierre de su carrera, de cara al Mundial Rusia 2018, Buffón quedó afuera de la copa, a manos de Suecia, que se llevó el repechaje. Lloró, pero miró a sus compañeros y los abrazó. Supo en ese instante que no era el peor partido de su carrera. Ese lo había ganado muchos años atrás.

"Un líder debe empatizar y crear un clima de confianza y de cariño con todos los compañeros. Además, debe ser generoso y anteponer los intereses comunes a los propios. Y, por supuesto, no debe abusar de su poder: solo tiene que intervenir cuando sea necesario, porque lo contrario cansa y eso provoca que tu credibilidad quede en entredicho. El mensaje debe ser transparente, pero corto".

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Los puntos de vista y opiniones expresadas en este post son solamente las del autor y no representan necesariamente las de Pasión Fútbol.

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