SU PEOR CARA

Colombia, el karma de Neymar

El jugador más habilidoso de Brasil la pasó mal nuevamente tras un partido contra la selección dirigida por José Pékerman en menos de un año: en el Mundial sufrió la peor lesión de su carrera y en esta Copa América perdió la compostura.

Con apenas 22 y la condena al éxito a cuestas, Neymar salía a la cancha el 4 de julio de 2014 en Fortaleza con las voces de todo el pueblo brasileño retumbando en su cabeza, que le rogaban otro triunfo para seguir con vida en la Copa del Mundo. Aunque a veces demuestre ser más que un simple jugador de fútbol por sus toques de calidad que lo distinguen de cualquier otro jugador, Neymar da Silva Santos Junior es todavía un joven que injustamente debe cargar con el peso de ser la máxima figura de un Brasil en época de recambio.

Por esas cosas del destino, ante Colombia, con menos de un año de diferencia, se vieron dos facetas desagradables de Neymar. Una, claro está, involuntaria, como lo fue la triste lesión en los cuartos de final producto de la fractura de una vértebra que lo privó de jugar la semi ante Alemania y la otra, en esta Copa América, cuando se hartó de ser el blanco de todas las faltas. Apenas dos rojas tenía el 10 de Brasil en toda su carrera antes del pelotazo a Pablo Armero: las dos en 2011 y jugando para el Santos. 

La táctica de Colombia no fue golpear a Neymar, sino tratar de impedir que desarrolle su juego, a veces con una marca férrea pero legal y otras, debido a la improvisación del crack con faltas tácticas ocasionadas por los segundos de ventaja que dejaban expuestos a sus marcadores. A veces, a los cracks les fastidia más no poder encontrar el agujero para desparramar todo su talento al servicio del equipo, que un una patada por más dolorosa que sea. Con el correr de los minutos, la falta de situaciones ofensivas de un Brasil que juega feo y las faltas de sus rivales fueron elevando la temperatura en el termómetro interno de Neymar hasta que, ni bien consumada la derrota, su cerebro no le mandó la orden a la pierna derecha y sacó un violento remate que impactó en la espalda de Armero.

Lo demás es historia conocida: amontonamiento de jugadores, el empujón de Carlos Bacca, manotazos y la tarjeta roja para el 10 de Brasil, que, otra vez ante Colombia, la pasó muy mal y podría no volver a jugar en una Copa América que lo tiene como principal figura.

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