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"El padre es el mayor motivador del hijo, pero también suele ser el obstáculo insuperable”

Hace 8 años que Pablo Nigro trabaja como psicólogo en River Plate, asistiendo a alrededor de 200 jóvenes de entre 14 y 20 años que viven en la pensión del club. Tras recibirse en la Universidad de Buenos Aires, Pablo realizó la especialización en APDA (Asociación de Psicólogía del Deporte Argentino), y contó a Pasión Libertadores cómo es el camino a primera división de los futuros cracks, y el importante papel que la psicología cumple durante el trayecto.

PASIÓN LIBERTADORES —¿En un principio la psicología en el fútbol era resistida por los jugadores ¿Está hoy más asentada?

PABLO NIGRO—La psicología en el deporte avanza a pasos agigantados. En lo estrictamente futbolístico, digamos que aún no se estableció en los planteles profesionales, en donde se trabaja con casos puntuales y no a través de un proceso, como debería ser. Los psicólogos no somos magos y necesitamos cumplir un proceso, para lo cual es determinante la confianza del cuerpo técnico, cosa que en primera no tenemos y si en divisiones inferiores.


Pablo dirige el área de psicología del Departamento Médico de River

PASIÓN —¿Qué le ofrece un psicólogo a un adolescente de 14 años y en qué se ve reflejada su intervención?

PN—Le ofrece en primera instancia contención emocional y compañía, hay que saber que en River actualmente hay dos pensiones, una para chicos de 9 a 13 años y otra para jóvenes de 14 a 20. El trabajo parte desde dos lados, una deportiva y otra de potenciamiento. Trabajamos sobre los miedos, presiones, ansiedades y confianza, para que disfrute de este largo camino a primera. No todos viven en el Club, algunos vuelven a sus casas y la realidad es que la mayoría vive en condiciones humildes. De repente que un chico de 14 años se dé cuenta de que de sus hermanos, es el único que come carne, duerme en el mejor colchón y toma más leche, es arduo de asimilar y provoca en el chico una presión negativa.

PASIÓN —¿Cómo haces para seguir el día a día de los casi 200 chicos?

PN—Existe un fichaje psicológico en cada uno y vivo con el oído abierto, aunque claro, si no trabajamos en equipo es imposible. No soy solamente yo, cuento con muchos colaboradores, que se dividen entre técnicos, médicos, preparadores físicos, coordinadores y tantos más que entendieron lo positiva e importante que es la psicología en los más chicos. Cuando existe un problema puntual, me entero o me avisan, incluso a veces los mismos chicos me llaman.


Erik Lamela, el caso que marcó a Pablo. "Tiene una creencia que lo hace diferente".

PASIÓN —Es conocida la problemática que muchas veces instauran los padres, viendo en el hijo, un salvador ¿Cómo trabajas ante casos de chicos que sufren a su padre?

PN—El padre es el motivador más grande en la carrera del hijo, pero también puede ser el obstáculo más insuperable. A principio de año siempre tenemos una charla con todos, sin embargo, cuando la actitud del padre lastima y/o perturba al hijo es cuando intervengo, y la manera de accionar es ir a hablar directamente. Intento demostrar al padre que hay ciertas actitudes para con su hijo que están siendo negativas. Una vez un chico me dijo “si en la cancha hay 600 padres viendo el partido, yo escucho sólo la voz del mío”. He tenido casos en los que los padres cortaron la proyección del hijo.

PASIÓN —No es lo mismo un padre de un joven de cuarta división que de octava división. ¿Se trabaja de igual forma con todos?

PN—No, solamente con los padres de los chicos de novena y octava división, ya que son las categorías en las que hay más cantidad de padres, que están algunos colgados del alambrado . Al principio está buenísimo para ellos ver a sus hijos, a medida que van pasando de categoría disminuye la audiencia. Nuestro trabajo debe ser muy creativo y tener las herramientas para actuar con criterio en este tema tan delicado.

PASIÓN —Es cierto que cada chico es un caso aparte, pero ¿cuáles son las problemáticas más convencionales con las que aparecen los jóvenes?

PN—Uno de los problemas son las denominadas “botineras” (chicas que sienten una especial atracción por quienes juegan al fútbol). Las botineras empiezan a los 9 años, es mentira que solamente hay en el fútbol profesional. Es un tema que hay que seguir de cerca, pero es cierto que los chicos son adolescentes por lo que tienen que vivir como adolescentes. Adolescencia le llamo a momentos de cambio, rebeldía, enojo. A su vez, el hecho de no jugar, extrañar a la familia, las frustraciones, tener a la novia lejos, son los temas más comunes y de carácter cotidiano.

PASIÓN —¿De todos los chicos con los que trabajaste cuál te marcó por su fortaleza mental?

PN—El caso de Erik Lamela. Se calzó la número ‘10’ en el peor momento de la historia de River cuando la pelota quemaba. Sin dudas que es el jugador con más creencia que tuve, fue el jugador de River que en las peores condiciones, siguió confiando en su juego. Si analizas su forma de jugar, te darás cuenta de que intentó siempre marcar la diferencia, algo que logró en muchos partidos pero lo cierto es que no todo depende ni debía depender de él.

PASIÓN —¿Qué hace a un jugador “diferente”?

PN—El jugador distinto, que logra sus objetivos es aquél que nunca deja de creer él, nunca deja entrar a la cancha sabiendo que él puede torcer el rumbo gracias a que es diferente. El tema de pedir la pelota es relativo, pedir la pedimos todos, Lamela la pedía sabiendo que si la tenía, podía hacer algo productivo. Por eso son pocos los que marcan ese “plus”. Lo que si es cierto es que hay mentalidades prodigias las cuales se pulen, otras hay que trabajarlas más.

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Los puntos de vista y opiniones expresadas en este post son solamente las del autor y no representan necesariamente las de Pasión Fútbol.

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