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EL BAÚL DE LOS RECUERDOS DE LA LIBERTADORES / NOTA 11

¡Golazo de Pasión a propósito del primer tanto boliviano en la Copa!

Entrevistado por Jorge Barraza, Renán López asegura que fue él, y no Máximo Alcócer, el autor del primer gol boliviano en la Copa Libertadores. Sin embargo, observando la fotografía que se tomó del los hechos no se compadecen con lo afirmado por el jugador.

En la nota anterior de El Baúl de los Recuerdos de la Libertadores, la Nº 10, construimos un artículo a partir del email que remitió el lector Marcelo Bloch afirmando que “el gol de Wilstermann no es de Alcócer, es de Renán López. 50 años con el mismo error en todas las fuentes”. Brindamos toda la información disponible dejando constancia cuál fue “la primera fuente” de donde partió el supuesto error. Lamentablemente Marcelo no volvió a entrar en contacto, aunque suponemos que tiene que haber leído el texto que tuvo como disparador su rotunda afirmación. Insistimos en convocar a Marcelo para que nos aporte su “fuente” o la documentación que disponga probatoria de su afirmación.

Asimismo, en la referida crónica de nuestra autoría informamos que había copiado el mail de Marcelo y nuestra respuesta al amigo Jorge Barraza, director de Publicaciones de la Confederación Sudamericana de Fútbol, amante del pasado de este deporte y fanático por llegar siempre a la “verdad histórica” de los episodios de los tiempos que se fueron. El envío a Barraza para que entrara en conocimiento del tema tenía su justificación. Él publicó el libro del Cincuentenario de la Copa Libertadores publicó una entrevista realizada a Renán López, en la que no hizo mención a este tema. De existir un error que ya tiene medio siglo de antigüedad, pensábamos que en esa nota era la oportunidad para que el protagonista a quién se le escamotea la autoría de un gol de cierta importancia –el primer gol boliviano en la Libertadores–, debió aclararlo.
 

Renán López asegura que él fue el autor del gol

“Barraza prometió volver a conectarse con Renán López para plantearle el tema en cuestión”, escribimos al cerrar el texto la semana anterior. Y la respuesta llegó. Aquí está la nota que el hombre de Prensa de la Conmebol obtuvo con Renán López, titulada “Sentí que impacté la pelota”, que será incluida en la próxima edición de la Revista de la Confederación Sudamericana. Dice así:

Renán López es un hombre de gran educación y hablar pausado. Tiene un orgullo interior: haber sido protagonista estelar del primer partido de la historia de la Copa Libertadores, el 19 de abril de 1960 en Montevideo. Y de haber marcado el único gol de Jorge Wilstermann, de Bolivia, en aquella cruenta goleada de 1 a 7 frente a Peñarol, que sería el campeón. Pero no lo proclama ni lo enfatiza, apenas se permite afirmarlo diciendo “sentí que impacté la pelota y fue gol”.

Ese gol siempre se le adjudicó a su compañero Máximo Alcócer, pero 52 años después de aquella tarde en el Centenario, López echa luz sobre el tema definitivamente.
–“Mire, a cincuenta y pocos años de aquel suceso, uno no recuerda con precisión todas las jugadas, como es lógico. Sobre todo porque era un partido más de una copa que también era un intento más por crear un campeonato continental. Ya había habido otros esfuerzos por jugar internacionalmente. En ese momento no teníamos la noción de la importancia que la Copa Libertadores tomaría con los años. Por eso se tomó con responsabilidad el compromiso, pero nada más. De todos modos le puedo decir que fue una pelota que vino de la derecha, creo que de Claure, saltamos cuatro a buscar el centro, dos de Peñarol y dos de Wilstermann, yo sentí que impacté la pelota y fue gol. De cabeza”.
–O sea, fue suyo el gol, no tiene dudas.
–Sí, el gol fue mío, pero nosotros nunca tuvimos dudas ni discusiones sobre quién lo había metido. Es más, tampoco lo hablamos con Alcócer al llegar al camarín. Quedó así y ni él ni yo le dimos trascendencia al hecho.
–Y en la revancha hizo el del empate a uno.
–Sí, en el partido de vuelta, en La Paz, porque al estadio nuestro de Cochabamba le faltaban tribunas y los dirigentes decidieron jugarlo en el Hernando Siles, también hice el gol del empate con un tiro rasante junto a un palo. Yo era un número diez clásico, un volante de creación, pero teníamos la obligación de subir y bajar.
Vale aclarar que Renán López es un hombre aún joven, de apenas 72 años, aunque pasaron ya 52 de aquel cotejo inaugural. Su memoria está intacta.

–Es que yo era muy joven en aquel partido. Tenía 20 años en ese momento. Debuté en la Primera de Wilstermann a los 16. Y a los 17 ya era titular del equipo. En 1970, con 31 años, decidí retirarme. Podría haber seguido, pero me entusiasmaba la idea de incursionar en el periodismo deportivo, y a eso me volqué de lleno desde entonces. Aún hago radio y sigo todas las campañas de Wilstermann. Hay dos partidos cruciales por delante con Guabirá por el repechaje para ver si logra de ascenso.

Renán López nunca vistió otra camiseta que roja del club aviador. Nació en Cochabamba el 31 de octubre de 1939 y vive una vida apacible en la ciudad de la eterna primavera, de la que nunca se fue.

En 1960 no había televisión, apenas los diarios y alguna revista. Lo más probable es que, en el momento del gol, por desconocimiento, alguien dijo “Lo hizo Alcócer”, y así quedó, porque nadie conocía a Alcócer. Y los diarios montevideanos así lo reflejaron. Pero después de este testimonio, no quedan dudas del autor: Renán López. Porque, además, hay una antigua enseñanza del fútbol: nadie se adjudica goles que no hizo.

El relato de López no se condice con la fotografía

En la nota anterior de El Baúl... (Nº 10) nos referimos a un tema que entendemos necesario mencionarlo otra vez, especialmente para los jóvenes lectores que no vivieron aquel tiempo. Cincuenta y dos años atrás el mundo no tenía nada que ver, ni se parecía en lo más mínimo a estos tiempos actuales, en que todo está interconectado y globalizado. No había televisación en directo de los partidos de fútbol en ningún país de la tierra. No existían los satélites, por lo que ocurría en cualquier parte del mundo, sólo se difundía a través de los diarios, con artículos y fotografías.

Textos y fotografías. Por suerte de aquel primer partido en la historia de la Copa Libertadores de América, un diario montevideano registró en imágenes, captadas desde la tribuna, los ocho goles convertidos en esta tarde. Al haber sido tomado el registro desde lejos, se permite apreciar todo lo ocurrido dentro del área de cada arco.
Vamos pues a mirar la fotografía del único gol convertido por Jorge Wilsterman, al comienzo del segundo tiempo y estudiarla hoy –a 52 años del acontecimiento narra López–, cotejándola con lo que en aquella tarde observaron los periodistas uruguayos que dejaron su testimonio sobre el papel de los diarios. Periodistas que debido a la alta popularidad y títulos conquistados por Uruguay en el concierto internacional, tenían una amplia y vasta experiencia en la materia.

López al recordar el gol le señaló a Barraza que “le puedo decir que fue una pelota que vino de la derecha, creo que de Claure, saltamos cuatro a buscar el centro, dos de Peñarol y dos de Wilstermann, yo sentí que impacté la pelota y fue gol. De cabeza”.

La crónica de “El Debate” montevideano del día siguiente, donde se detallan todas las incidencias peligrosas y los goles del partido, es muy clara: “A poco de iniciado el segundo tiempo un centro del puntero Sánchez que sobrepasó a W. Martínez, fue usufructuado por Alcócer, que con golpe a la derecha dejó sin chance a Maidana”. Los que conocemos el oficio, sabemos que el periodista que escribió la nota para el matutino procedió de la siguiente forma: observó el partido desde la bancada de prensa; fue realizando anotaciones en forma manuscrita (en aquel tiempo no había laptops y las máquinas de escribir portátiles eran muy precarias) en un papel las principales acciones del cotejo poniendo especial atención en la descripción de los goles; luego fue a la redacción y, con calma, escribió la nota que apareció publicada en la mañana siguiente.

Los testimonios comparados con la fotografía

Leyendo las dos narraciones y mirando la fotografía –cual si fuéramos investigadores de un delito–, llegamos con total certeza a varias comprobaciones. A saber:

1) Es correcto, porque así lo afirman las dos versiones, que llegó al área un centro de la derecha. Para López lo envió Claure y para el periodista fue Sánchez.

2) López dice que “saltamos cuatro a buscar el centro, dos de Peñarol y dos de Wilstermann”. El cronista señala que el centro “sobrepasó a W. Martínez y fue usufructuado por Alcócer”. Si profundizamos la observación de la fotografía se aprecia que, efectivamente, William Martínez (Nº 2) que está de espaldas mirando al arco, saltó sin llegar a la pelota. Al no poder rechazar el back, la pelota siguió su curso y por detrás de apareció ¿Alcócer o López?, cabeceando en solitario el esférico para mandarlo al arco. Pero no se observan “cuatro jugadores saltando”. Es más, unos metros delante de ¿Alcócer o López? está Santiago Pino y otros metros más atrás aparece el Nº 8 boliviano Cortés, parado en el campo mirando la escena. Queda confirmado que no saltaron cuatro jugadores juntos buscando la pelota.

3) López dice “yo sentí que impacté la pelota”. Esta afirmación que hoy realiza –insistimos que es a 52 años del suceso–, no se compadece para nada con la fotografía. En ella el autor del gol aparece recepcionando solo la pelota y cabeceando decididamente. Para aquellos que alguna vez jugamos al fútbol –además de escribir sobre él–, la actitud de ¿Alcócer o López? en la imagen es la de un jugador que vio venir la pelota, tomó impulso reclinándose hacia ella y lanzó el envión para golpear el esférico con la frente. El registro gráfico es típicamente de aquel que metió un “frentazo” para dirigirla hacia el lugar elegido.
La forma como según López convirtió el gol (“yo sentí que impacté la pelota” ) es típica de esos tantos que se marcan casi de casualidad. Es decir, en medio de la montonera generada por el salto al unísono de cuatro atletas –como él lo afirma, dos de Peñarol y dos del Wilstermann–, genera fricciones de los cuerpos por llegar al esférico y en medio de ellas la pelota “impactó” en la cabeza de López y se fue al arco. El registro gráfico muestra que la pelota fue muy bien dirigida, al ángulo inferior derecho del golero Maidana, quién se estiró y no llegó a desviarla.

4) Hay otro dato muy importante que surge de la imagen gráfica. Los números de la camisetas que lució de Jorge Wilsterman aquella lejana tarde, a diferencia de lo que ocurría entonces, eran muy grandes y fácilmente visibles. Ello se aprecia mirando al único jugador boliviano que –además del autor del gol–, aparece en la escena. Claramente se ve el Nº 8, en blanco sobre el fondo oscuro de la camiseta, que lució Cortes. Esto nos lleva a asegurar –porque así se procedía en el pasado cuando no había repetición de la jugada por TV–, que después de anotado el gol, los periodistas uruguayos que cubrían el encuentro para los diarios, si tuvieron alguna duda en principio sobre el autor del gol, mantuvieron la vista fija en el festejo (si lo hubo) y en la posterior actitud del protagonista que iba a ocupar su lugar en el campo. Y en todo ese recorrido es posible asegurar que en algún momento dio su espalda hacia la tribuna de prensa lo que permitió ratificar la autoría del tanto a quién se lo atribuyeron todos los diarios uruguayos.

5) La última conclusión que surge de la imagen aporta otro dato. Mirando a quién cabeceó al arco queda la sensación que su piel es cetrina, típica de los habitantes del altiplano. En cambio, observando fotos actuales de López, surge claro que su tez es más blanca.

El silencio de Renán López durante más de medio siglo

Debe quedar muy en claro que no dudamos en absoluto de lo afirmado por quién dice haber sido el autor del único gol de Jorge Wilstermann, el martes 19 de abril de 1960. Gol que se transforma en histórico porque fue el primero convertido por un jugador boliviano en el torneo que hoy atrae multitudes en el mundo.

Pero… ¿Por qué López recién revela su autoría cuando se la requiere especialmente Jorge Barraza al llamarlo telefónicamente luego del misterioso mail que recibimos enviado por Marcelo Bloch? Digo “misterioso” porque es extraño que no haya respondido nuestro mensaje. Tampoco volvió a escribir luego de comprobar en Pasión Libertadores, que su planteo no había caído en saco roto y que por primera vez alguien se ocupaba del tema buscando la “verdad histórica”. Marcelo sembró la semilla de la duda y fuimos por la “verdad histórica”.

Por otra parte, Renán López fue entrevistado por Barraza en una ocasión muy especial, como lo fue la publicación del libro en dos tomos del Cincuentenario de la Copa Libertadores. Allí, en ese texto, reveló algo trascendente, desconocido, como fue una cena brindada por los dirigentes de Peñarol a todos los integrantes de la delegación del Wilstermann, que se desarrolló en el local de concentración de los uruguayos en “Los Aromos”, donde participaron los jugadores aurinegros, rivales de los bolivianos, días después. Algo insólito pensando en los tiempos actuales.

En síntesis, el artículo anterior que difundió Pasión Libertadores es realmente el verdadero golazo de esta historia. Es un golazo de media cancha de este sitio web, que en lo personal nos compromete a seguir hurgando e investigando sobre el tema, debido a que –dicho con todo respeto–, no nos parecen ajustadas a la “verdad histórica”, estas nuevas declaraciones de Renán López que pretende cambiar la historia sobre la autoría del primer gol de un equipo de Bolivia en la Copa Libertadores. Persiste en nuestro interior la sombra de la duda, por la existencia de una fotografía perfecta que, seguramente, Renán López no sabe que existe. Y esa imagen, como lo mencionamos, a pesar que contiene el error del dibujante que en la “cocina” de la redacción de entonces pintó el trazado del recorrido de la pelota como si hubiera sido impulsada con el pie, amerita nuestra incertidumbre como para dar por buenas las declaraciones de López.

En estos días nos enteramos que Máximo Alcócer vive, al igual que otros compañeros de aquel equipo. Pasión Libertadores seguirá consultando a los protagonistas de aquel encuentro inicial del torneo más importante de América, para terminar de esclarecer la autoría del gol de Wilstermann en ese cotejo ante Peñarol, nada menos que el primero del fútbol boliviano en esta historia apasionante.

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Los puntos de vista y opiniones expresadas en este post son solamente las del autor y no representan necesariamente las de Pasión Fútbol.

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