Hace 98 años, Peñarol adoptaba con orgullo el apodo de "Manya"

Su padre no pudo soportar la traición y se lo reprochó en la cara a su hijo. El jefe de la familia había tolerado que Carlos Scarone abandonara Peñarol para cruzar el charco, irse a jugar a Boca y hacer allí una diferencia económica. Se guardó esa bronca, intentó archivarla. Pero José finalmente estalló cuando Carlos dejó el Xeneize para jugar en… Nacional de Montevideo. El hombre, italiano de nacimiento, discutió fuertemente y le recriminó el haberse ido de Peñarol, el club de sus amores. El hijo, lejos de agachar la cabeza, respondió con firmeza: “¿A qué me iba a quedar? ¿A mangiare (comer, en italiano) mierda?

Allí terminó el round, pero José tendría su revancha muy pronto. Ese mismo año, en 1914, Peñarol y Nacional se enfrentaron en el Parque Central con la flamante incorporación. Aquel 26 de julio, el Carbonero se impuso 2-1 en un partido caliente. En medio de ese encuentro, y como consecuencia del fastidio por la férrea marca recibida, Scarone le dijo a Manuel Varela: “Jueguen ustedes, que son unos manyas”. Algunas voces aportan también que tras el partido, José se burló de su hijo en plena cancha.

Lo que nunca imaginó el centrodelantero es que su insulto sería tomado por Peñarol como una bandera de orgullo y una reafirmación de su identidad. Desde entonces, el “Manya” defiende y saca pecho ante aquella conquista.

Papá José tendría luego otro disgusto cuando Héctor, otro de sus hijos, no sólo se alistó en las filas de Nacional sino que se convirtió en ídolo absoluto tras jugar casi veinte años en El Bolso a lo largo de tres ciclos. No obstante, hay un mérito que no podría quitarle nadie: el placer de haber honrado la traición de su hijo mayor con el nacimiento de un mote que quedó en la historia.
 

 

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