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Jay-Jay Okocha, el mago nigeriano

Uno de los volantes creativos más populares de todos los tiempos combinaba habilidad y desparpajo como pocos.

Nacido en Nigeria en 1973, Augustine Okocha debió lidiar con una fama que lo aclamó bajo otro nombre: "Jay-Jay". Ese apodo de origen familiar se transformó en su único nombre para los fanáticos del fútbol. Desde sus inicios, demostró la constante de su carrera, el desnivel mediante la gambeta, el engaño, el regate.

Si bien vivió desde pequeño con una pelota en los pies, Jay-Jay llegó al fútbol profesional "sin querer queriendo". A los 17 años viajó a Alemania para visitar a un amigo, pero ese periplo terminó siendo el puntapié inicial de dos décadas celebradas por el elemento del deporte más hermoso de todos. La pelota fue feliz durante los 18 años que Okocha desparramó su talento.

Borussia Neunkirchen, combinado que hoy milita en la quinta división alemana, fue el primer equipo que observó sus condiciones. En apenas dos temporadas logró saltar de la tercera a la Bundesliga, donde comenzó a llamar la atención del planeta defendiendo los colores del Eintracht Frankfurt.

Mientras estaba en la liga alemana, logró vestir la camiseta de su selección en la Copa del Mundo Estados Unidos 1994, donde 'Las Águilas' alcanzaron los Octavos de Final. Luego de esa cita, llegó su gran alegría con Nigeria. La obtención de la medalla dorada en los Juegos Olímpicos Atlanta 1996 consagró a una de las mejores generaciones que vio el fútbol africano, compuesta por Okocha, Taribo West y Kwankwo Kanu.

Pese a que sobresalía como uno de los mejores futbolistas del equipo, una pelea con Jupp Heynckes lo alejó de Alemania. Su diabólica gambeta pasó a Turquía, en donde Fenerbahce gozó del desarrollo de su pegada. Jay-Jay convirtió 30 goles en 62 partidos con el combinado turco, registro que contó con muchos tantos de pelota parada.

El PSG abonó más de 16 millones de euros por su pase, y fue en Francia donde Okocha compartió plantel con un joven que luego deslumbraría al planeta: Ronaldinho. El crack brasileño tuvo la posibilidad de observar en primera persona las acrobacias del nigeriano.

Luego del Mundial Corea-Japón 2002 se sumó a las filas del Bolton inglés para desparramar rivales en la Premier League. Como capitán y líder de los 'Trotters', Okocha fue nombrado Mejor Jugador de África durante dos años consecutivos. Además, guió al equipo inglés a la final de la League Cup, en donde los de Manchester perdieron ante Middlesbrough.

El epílogo de su carrera lo transitó en Qatar y con un breve paso por el Hull City. A nivel clubes logró la conquista de la Copa Intertoto y la Supercopa de Francia, ambos con PSG. Con Nigeria, además de la mencionada medalla dorada, pudo alzar la Copa Africana de Naciones.

Pero los títulos jamás condicionaron el legado de Jay-Jay. Los aficionados que disfrutaron sus regates lo recuerdan con mucho cariño pese a no tener un paso rutilante por un equipo poderoso. Nunca pareció importarle el contexto ni la camiseta, su único objetivo parecía ser marear a sus adversarios. Y vaya si lo consiguió.

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