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Lo que la TV no te mostró de Boca - Arsenal

Esos tres amigos que viven el partido abrazados en la platea son el símbolo de lo que transitan los corazones de todos los hinchas de Boca que llenan la Bombonera. Se miran, se hablan, se contienen. Gritan. Insultan. Aplauden. Ahora cantan. “Boca vos sos mi vida, vos sos la pasión, sólo te pido una cosa, que salgas otra vez campeón”.

El Xeneize tiene un hombre menos desde hace casi una hora de juego y los fanáticos intentan transmitirles a los jugadores sus fuerzas para abastecer el desgaste realizado para mantener la victoria. Arsenal se mete en el campo de Boca y envía un centro tras otro. Sin pasar demasiados sobresaltos, es el momento de mayor padecimiento en el partido.

Entonces la gente se levanta. Comienza aplaudiendo. Y enseguida esas palmas mutan a gritos. Y luego a cantos. Los hinchas saltan y hacen vibrar a La Bombonera. La popular es una marea de gente, una ola gigante azul y oro en la que se apoyan los jugadores para resistir el embate.

La entrada de Boca Juniors al terreno de juego




Los tres amigos siguen firmes. Sufren. Lo dicen sus caras. Uno mira. El otro se tapa la cara. El tercero tiene los ojos más abiertos que ninguno. Ellos, como todos, saben que son el jugador número 11 en este caso.

Los futbolistas redoblan los esfuerzos, se sacrifican y el público se los valora. Una pelota recuperada por cualquiera, una corrida, se celebra más que una pisada de Riquelme. Es el momento de resistir.

De pronto, una pelota cae en el campo de Arsenal. Silva la lleva, la cuida, la aguanta, la protege. Frena, gira y habilita a Sánchez Miño, que entra como una brisa por la banda izquierda. Es gol de Boca. El estadio se viene abajo. Los gritos lo cubren todo. Euforia. Pasión. Los tres amigos se abrazan y no se sueltan. Respiran aliviados y festejan con ganas porque saben que ya está, que la victoria no se les escapará.

Le gente canta. Como antes. Como siempre. “Boca vos sos mi vida, vos sos la pasión, sólo te pido una cosa, que salgas otra vez campeón”. Ahora cantan más fuerte. Igual que esos tres amigos. Saben, como todo el estadio, que parte de ese gol es suyo. De los encargados de darle color y alegría a las tribunas. De ellos tres y de todos. De los hinchas.

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Los puntos de vista y opiniones expresadas en este post son solamente las del autor y no representan necesariamente las de Pasión Fútbol.

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