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Lo que no se vio de Flamengo-Lanús

Sin dudas la de anoche fue una de las jornadas más apasionantes de la historia de la gloriosa Copa Santander Libertadores. Porque fue una noche repleta de sensaciones, de acciones que iban cambiando el destino de un equipo  en un abrir y cerrar los ojos. También porque salvo el ya clasificado Lanús, los tres equipos que veían acción tanto en Asunción como así también en Río de Janeiro se jugaban su futuro en el certamen más prestigioso del continente en tan solo 90 minutos. Y tan extraordinaria fue la definición que primero Olimpia, luego Flamengo y finalmente Emelec estuvieron clasificados para estar en octavos. PasiónLibertadores tuvo el privilegio de ver los matices de la goleada de Flamengo ante un descolorido Lanús, pero sobretodo de notar los vaivenes de una torcida que llegó al estadio Engenhao con una mínima ilusión, luego tuvo esperanza, algarabía y terminó con una decepción enorme por el grito ecuatoriano sobre la hora. Pasa y mira lo que dejó la histórica noche en la que se definió el Grupo 2 en Río...

La noche empezó en el taxi, con Miguel, un moreno ferviente torcedor del Mengao que iba a aprovechar el viaje de PasiónLibertadores hacia el Joao Havelange para bajarse de la butaca que lo tiene encima diez horas al día durante los siete días de la semana para alentar al equipo que hace que su corazón bombee más fuerte cada vez que sale a la cancha. Una 

Eran dos cosas las que se le tenían que dar a Flamengo para poder estar entre los 16 mejores equipos del torneo: ganar y que no haya un vencedor en Paraguay. Cualquier otra combinación lo dejaba mirando la Copa por TV. Por eso no sorprendió que intentara llevarse por delante a un Lanús que más relajado que nunca, por ya saber que sería el líder del Grupo 2, no hacía pie en la cancha. La gente estaba pendiente con los ojos en la cancha y con los oídos en la radio que le contaba lo que transcurría en Asunción entre Olimpia y Emelec. Era una tensa calma la que se percibía en el estadio. Una tensa calma que rompió el argentino Darío Bottinelli cuando con un cabezazo abrió el marcador y le pasó la presión a los demás. Los minutos pasaban y los resultados utópicos que necesitaba el Mengao para pasar a octavos se estaban dando. Delirio en las tribunas. Más aún cuando Deivid culminó una gran jugada colectiva para poner el 2-0 con el que se acabaría el primer tiempo. Pero justo cuando iban a los vestuarios llegó el gol de Olimpia que le daba la clasificación al conjunto paraguayo.

Pero Ronaldinho pensaba que todos jugaban para el Fla y esto decía en el entretiempo...

Todo el pesimismo con el que se había arrancado se había transformado en esperanza y luego. Las agujas del reloj del partido que se jugaba en Paraguay, que parecían hechas de yeso ahora eran de pluma porque el tiempo pasaba volando. El 3-0 del Mengao casi ni se grito. O se gritó pero mucho menos que el empate del argentino Mondaini para Emelec, que volvía a meter a los brasileños en octavos. Este hincha es la muestra más cabal de ello...

Las agujas del estallido tras el 1-1 en Paraguay la torcida rubronegra empezó a vivir la etapa de que el milagro estaba en la punta de las manos. El reloj del Engenhao marcaba 40 minutos y el arquero del Fla, Felipe, no aguantaba la ansiedad que le generaba el momento y dejó de jugar para pensar en Asunción con PasiónLibertadores como comunicador...

A falta de segundos para el termino de su partido Felipe, y todo el estadio, se enteraba de la mala noticia: gol de Emelec. Un silencio sepulcral tapó el Engenhao. Se escuchaba el silencio. El árbitro colombiano Wilmar Roldán indicaba el final de un partido que hacía mucho había dejado de jugarse y dio comienzo al Vía Crucis de Flamengo. Nadie podía creer que habiendo estado tan lejos, luego tan cerca, la ilusión se escapaba de las manos. Hasta que llegó el anunció: gol de Olimpia a los 91 y los abrazos y el llanto en varios de los jugadores (Vágner Love el más emocionado) no tardaron en llegar. Ahora sí no se podía volver a irse. El destino no podía ser tan cruel y jugar de la manera que lo estaba haciendo con el sentimiento de tanta gente. Pero sí, porque la lapidaria noticia llegó: en la última jugada del partido Emelec anotaba el gol de la victoria ante los paraguayos y se metía en octavos... Dos horas de nervios, tensión y fútbol que no hicieron más que confirmar porqué la Copa Santander Libertadores es el mejor torneo del mundo..

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Los puntos de vista y opiniones expresadas en este post son solamente las del autor y no representan necesariamente las de Pasión Fútbol.

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