Rogerio Ceni: “La Libertadores es culpable de que juegue hasta los 42 años”

El mito del Sao Paulo y del fútbol sudamericano habló en exclusiva con Pasión Libertadores. Las oportunidades del Sao Paulo en esta Copa, sus secretos y sobre cómo vive los últimos momentos de su carrera. 

Por: Javier Lanza

Es de otros tiempos. De esos en los que cada viaje de un equipo por Copa Libertadores era una aventura en la que se descubrían países, estadios y rivales. De aquellos en los que hay que recordar algo inimaginable: de los partidos coperos en la época en la que no existía Internet. En esa era en la que los hinchas muchas veces ‘jugaban’ los partidos en su cabeza porque la televisión lejos estaba de tener el alcance de hoy a la hora de transmitir todos los encuentros. En esos tiempos Rogerio Ceni empezó a forjar su mito que hoy, en el epílogo de su carrera, se convirtió en un ejemplo de cómo un futbolista puede perdurar en la elite del fútbol. En una hermosa charla de café el arquero más goleador de la historia habló con Pasión Libertadores y mostró su lado más desconocido: el del hombre que hay detrás del nombre.

PASIÓN: ¿Cómo está viviendo sus últimos momentos como futbolista?

ROGERIO: Bien. Trato de aprovecharlos al máximo, pero no puedo dejar de preocuparme porque el equipo no está jugando como esperábamos. Yo creo que el partido ante San Lorenzo aquí era una prueba clave de carácter para nosotros y no supimos resolverlo. Sin embargo, esperamos clasificar a octavos de final y empezar ese nuevo torneo que tanto nos gusta jugar. El mata-mata (NdeR: como le dicen en Brasil a los playoffs) es otra cosa y ahí todo cambia.

PASIÓN: ¿Qué tiene que hacer el Sao Paulo para ser un candidato?    

ROGERIO: Tiene que tener consistencia. No estar tan separado entre líneas, hoy no somos compactos y estamos por detrás de equipos que nos superan tácticamente. Lo mejor nuestro son los talentos individuales. Pero los talentos individuales te ganan un partido y no un campeonato de catorce fechas, principalmente en los cruce de ida y vuelta. Yo creo que tenemos que evolucionar mucho para competir con otros candidatos. Pero muchos equipos quisieran tener en su plantel a Ganso, Luis Fabiano, Michel (Bastos), Alan Kardec, que son jugadores gana partidos. Sin embargo, insisto en que lo creo que lo colectivo te lleva más lejos que lo individual. 

PASIÓN: ¿Qué nivel le ves a la Libertadores este año?

ROGERIO: Hay muy buenos equipos, muchos campeones de Copa y con mucha historia. Los argentinos están muy bien. Boca está sólido, Racing también arrancó bien, River es una sorpresa negativa porque en mi opinión tenía el grupo más tranquilo y se complicó con Juan Aurich y San José en la altura. San Lorenzo es un rival muy duro y pelea con nosotros el segundo puesto de un grupo que tiene a Corinthians un escalón por encima del resto. Si a eso le sumas que siempre hay un colombiano, un chileno.  Pero será muy equilibrada y en octavos habrá partidos demasiado igualados. Para mí serán muchos enfrentamientos entre candidatos desde temprano en el desarrollo del torneo.

Rogerio Ceni y su máximo amor, "la Copa Libertadores".
 

PASIÓN: ¿Una sorpresa crees que puede haber?

ROGERIO: Emelec está muy bien. El año pasado nosotros jugamos los cuartos de final de la Sudamericana y tras ganarle en Brasil nos costó mucho el partido en su casa. La hinchada te hace sentir el rigor y sufrimos mucho. Tan bien les fue que son bicampeones de su país y son la base de una selección difícil como es la ecuatoriana, con el DT (NdeR: Gustavo Quinteros) incluído.

PASIÓN: El año pasado fue la Copa de los sin historia, ¿crees que esta será la de los grandes?

ROGERIO: Completamente. Por lo que hablábamos antes. Creo que esta Libertadores se parece mucho a la de los años noventa en la que se clasificaban menos equipos y todos eran posibles aspirantes al título. El año pasado fue una excepción a la regla y este torneo llegarán al final los grandes del fútbol sudamericano.

PASIÓN: ¿Cuán distintas son las Copas de hoy que las de los noventa?    

ROGERIO: Yo me quedé en el banquillo en las Libertadores del 93 y 94, que era una linda época porque ganábamos siempre. Por lo que mi primer partido fue en 2004. En este período las canchas mejoraron; la organización también, aunque no todo lo que se necesita si se lo compara con Europa. El mayor cambio fue que hubo una mayor valorización de parte de los equipos brasileños por el torneo desde que Sao Paulo ganó dos veces consecutivas (1992 y 1993). Hubo un crecimiento muy importante de Brasil y eso, al ser el país más grande de Latinoamérica, revalorizó la Copa. Si a eso le agregamos a los argentinos que siempre tuvieron grandes campeones, uruguayos, se convirtió en un torneo más llamativo para todos.

“No me retiré porque a mí me gusta el fútbol. Me gusta jugar”. 

PASIÓN: ¿Es imposible que se repitan las dinastías de décadas pasadas?    

ROGERIO: Creo que la última gran dinastía será la de Boca en los primeros años del 2000. El ejemplo más claro es que los clubes brasileños, que tienen mucha más presupuesto que el resto, no pueden repetir título desde hace veinte años y no llegaron a semifinales el año pasado. La Copa pasada la ganó San Lorenzo que tiene tradición en Argentina pero que nunca había sido campeón ante un Nacional de Paraguay que fue una verdadera sorpresa. Me parece que va a haber una rotación mucho más grande de campeones y que no creo que vuelva a ocurrir la extraordinaria década del 2000 de Boca.

Decenas de estadios de América conoció el nacido en el estado Paraná. Ganó dos Libertadores y, como lo hace adentro de la cancha, a la hora de elegir el partido que más lo marcó de los que jugó en el máximo torneo de clubes del continente no se volcó a ningún partido final: “Fue en el 2004, después de diez años sin Sao Paulo en la Copa, contra Rosario Central. Eran los octavos de final y jugamos ante un Morumbí que explotaba de gente. Fuimos a los penales y nosotros perdíamos hasta el último penal de la serie. Yo hice el quinto penal y tuve que atajar el quinto de ellos para poder llegar a la serie de uno. Ahí nosotros hicimos y yo detuve el sexto penal de Central y el estadio explotó como nunca. Fue el más emocionante que me tocó vivir en la Copa, más que la final que le ganamos a Atlético Paranaense un año después”.

PASIÓN: ¿Y la cancha más dura en la que jugaste?

ROGERIO: Todos esperan que diga Boca o River, pero para mí no es así. Todo lo contrario, es un espectáculo jugar porque la cancha es buena y se puede jugar bien. En el caso del Monumental es parecido al Morumbí por la pista de atletismo que separa al campo de las tribunas y en la Bombonera hay mucha más presión de la hinchada pero se disfruta. A mí me gustó mucho jugar en Rosario, yo creo que los hinchas en esa ciudad son demasiado fanáticos. Tanto contra Newell’s en la final de 1992 cuando perdimos en Rosario, como ante Central en el 2004. 

EL HOMBRE DETRÁS DEL NOMBRE

PASIÓN: ¿Seguís teniendo la adrenalina que hace que aparezcan esas mariposas en el estómago antes de un partido? ¿O la experiencia mata a la ansiedad del futbolista?

ROGERIO: Yo me quedo tranquilo porque el partido se vive durante los noventa minutos de juego. Tu aprendes eso con el pasar del tiempo porque cuando eres joven te pones a vivir el partido mucho tiempo antes y eso termina perjudicándote cuando de verdad estas en la cancha. Lo que pasa, pasa en la cancha, en la previa hay que descansar porque se viene un gran combate como en cada partido. Hoy lo vivo más tranquilo, pero cuando entro en la cancha todo se transforma y siento lo mismo que cuando recién comenzaba.

PASIÓN: ¿Cómo te preparas mentalmente para un partido a tus 42 años?

ROGERIO: Me preparo día por día. No creo que una preparación especial para el partido te haga cambiar mucho a lo que hiciste en los entrenamientos. La preparación es diaria. No se puede jugar más en un día de partido que en la media de todos los días que tú entrenas con tus compañeros. No existe un equipo que te muestre algo durante un tiempo prolongado y que cuando necesita un resultado en un partido específico va a dar una vuelta de ciento ochenta grados para cambiar todo lo que viene haciendo mal. Es imposible. Los jugadores y los equipos tienen un nivel promedio al que le pueden agregar un poco más de ganas, de garra, pero no creo que la necesidad haga que cambie el rendimiento. Sino todos los equipos necesitados ganarían sus partidos y eso no ocurre. Por eso Sao Paulo vive un momento de muchos altibajos.

“¿Por qué uso el 01? Fue una jugada de marketing del club que decía ¡no tenemos número 10 pero nos alcanza porque tenemos al 01!”.

PASIÓN: ¿Por qué decidiste continuar?

ROGERIO: Porque a mí me gusta el fútbol. Me gusta jugar. Me encanta defender la camiseta del Sao Paulo, el equipo del que soy un apasionado hincha. Por la gran oportunidad de jugar una última Copa Libertadores. Sin dudas, que lo que más me motivó a seguir atajando fue que el Sao Paulo iba a jugar en la Copa. Por eso extendí mi contrato hasta el 6 de agosto (NdeR: la final se disputará el 13).

PASIÓN: Entonces podemos decir que la Copa Libertadores fue la que marcó las decisiones más importantes de tu carrera…

ROGERIO: Sí. A mi me gusta la Libertadores porque te da la posibilidad de jugar contra distintas ‘escuelas’ de fútbol del continente. Los argentinos, los uruguayos, los colombianos, entre otros. Toda la atmósfera que rodea al partido en sí hace que un partido de Copa no se compare con nada. Para mí es muy valioso jugar la Libertadores. Es una experiencia que me llevo para toda la vida.

PASIÓN: Siempre hablas del talento de los demás. ¿Te consideras un talento del fútbol?

ROGERIO: No. Yo me considero alguien que tuvo una experiencia muy grande que puede ayudar al equipo en los momentos más complicados. Pienso que por haber jugado once o doce Libertadores, casi cien partidos, tengo el deber de pasarles mis conocimientos a los más jóvenes. Principalmente en lo motivacional. Yo intento en todo momento, antes de los partidos, en los entrenamientos, que el nivel de motivación de los jugadores esté en su punto más alto. Pero después en el partido cada uno tiene que tener presente en su corazón, su cabeza, su alma, lo que es jugar una Copa, porque después en la cancha no se escucha nada y uno no puede ni hablar con sus compañeros.

PASIÓN: El fútbol es un deporte lleno de prejuicios. Y a ti se te ha señalado como un mejor ejecutante de tiros libres que arquero. ¿Por qué crees que pasa y que piensas al respecto?

ROGERIO: Porque lo más importante del fútbol son los goles Cuando haces goles salen para todo el mundo. Yo soy consciente de que cada gol que meto será noticia en todas partes porque no hay otro que haga lo que yo hago. Cuando (José Luis) Chilavert jugaba también se hablaba de su talento para patear tiros libres y no de sus habilidades como arquero. Siempre los ‘9’ son más importantes que los ‘1’, valen más dinero porque las atajadas son menos importantes que los goles. Cuando tienes un arquero que además de defender su arco hace goles es lógico que sea noticia. Yo tuve momentos extraordinarios debajo de los tres palos. Cuando ganamos la Libertadores 2005 tuve el mejor nivel de mi carrera. ¡Hasta hice cinco goles en la Copa! Fue porque estaba en mi esplendor profesional. 

Rogerio y un tiro libre en la semifinal ante River en 2005.
 

LOS SECRETOS DE ROGERIO

PASIÓN: ¿De dónde surgió el Rogerio ejecutor de tiros libres?

ROGERIO: (suspira) Fue hace muchos años. En el año 1996 yo ya llevaba cuatro años de suplente de Zetti (mítico arquero del Sao Paulo) y llegaba más temprano al entrenamiento. Entonces empecé a intentar acertarle al palo, que era más difícil que hacer goles, y después intentar hacer goles. Y como ninguno de los jugadores de línea practicaba tiros libres yo me sentí capacitado para hacerlo. El entrenador que me miraba todos los días me dio la libertad de intentar. En el tercer o cuarto partido yo hice un gol y así comenzó todo. Imagínate lo difícil que era que un arquero patee tiros libres en un fútbol como el brasileño en el que sobraban los números diez talentosos que se hacían cargo de todo.

Rompí el protocolo del fútbol, que es muy duro por cierto, y que ganó fuerza porque tuve la competencia de hacer los goles. Sino la metía no estuviéramos hablando en este momento. Pero lo mejor es haber servido de inspiración para que muchos otros arqueros se animen a patear en otros equipos. Ahora es más común ver a un guardameta pateando penales, pero creo que mi influencia fue positiva porque se valoró mucho la posición del arquero. Esta cosa de saber jugar con los pies, de ser un jugador más de campo, en el que los compañeros pueden confiar fue un avance en el fútbol en sí mismo.

PASIÓN: ¿Por qué el 01 y no el 1?

ROGERIO: No recuerdo bien el año, lo que si me acuerdo es que una empresa que vestía al club (Reebook) hizo una campaña porque el equipo no tenía un número 10. Fue una jugada de marketing del club que decía “no tenemos número 10 pero nos alcanza porque tenemos al 01”. Pero no salió de mi cabeza la idea.

PASIÓN: En este fútbol en el que el amor por la camiseta ya no existe, ¿por qué no te planteaste cambiar de aire? ¿Hubo un momento en el que estuviste cerca de irte de Sao Paulo?

ROGERIO: Para mí jugar fútbol es apasionante, pero jugar en Sao Paulo, que es mi club, es mucho mejor que eso. Entonces, yo creo que cada año que pasaba se me hacía más difícil salir de Sao Paulo. ¿Por qué? Porque hay una cercanía muy grande con el equipo, la hinchada, los dirigentes y además fuimos ganando torneos, que es muy importante. Salíamos campeones de Paulista, Brasileirao –tres veces consecutivas-, Libertadores, Mundial de Clubes y eso hizo que la decisión fuese imposible de tomar. Siempre me sentí en mi casa en el club y el club hizo todo lo que estuvo a su alcance para que yo tenga todo, entonces no había motivos para irme. Fue lo cosa más importante de mi carrera el haberme quedado todo el tiempo en Sao Paulo, a pesar de que no gané el dinero habitual de una transferencia a Europa, pero mi fidelidad es la muestra más grande de mi amor por el club. Yo creo que mi caso es único, viví algo diferente de la mayoría de los jugadores en la actualidad. No creo que haya otro Rogerio Ceni en la actualidad. Fue una experiencia de vida muy grande para mí y cada día me agradezco haberme quedado.

Rogerio Ceni en una charla de café con Pasión.
 

PASIÓN: ¿Pero nunca estuviste cerca siquiera de analizar mudarte de club?

ROGERIO: Cuando más joven quizás sí. Después que nosotros comenzamos a ganar mucho en la década pasada, del 2004 hasta el final, yo empecé a hacerme la idea de que mi carrera terminaría acá. Lo que si es verdad es que nunca imaginé que llegaría tan lejos, tantos años. A nadie se le pasa por la cabeza jugar hasta los 42 años en el primer nivel, más que nada porque el cuerpo siente el desgaste de la alta competencia. Tuve lesiones graves al final de mi carrera (NdeR: se rompió el ligamento de la rodilla de la rodilla izquierda en 2009) pero logré recuperarme y pude vivir esta historia maravillosa.

PASIÓN: ¿Tres arqueros que te marcaron? 

ROGERIO: Es muy injusto porque me crucé con muchos que fueron un espejo para mi juego. Yo te citaría entre quince y veinte de todas las épocas. Por ejemplo, de Argentina me gustaba mucho la manera de jugar con los pies de Navarro Montoya, porque le pegaba perfecto con ambas piernas. Zetti fue importantísimo en mi carrera, porque fue mi mayor espejo en el inicio de mi carrera en el Sao Paulo. Taffarel que jugó tres Mundiales. Dino Zoff, Dasaiev, Van der Saar, quien en su época fue de los pioneros en eso de transformar al arquero en un jugador más de campo. Y muchos otros más.

PASIÓN: Hoy Brasil tiene muy buenos arqueros...

ROGERIO: Van cambiando los tiempo y Brasil no está ajeno a eso. El fútbol brasileño siempre fue una cantera inagotable de talento, sobre todo de delanteros y jugadores de buen pie. Sin embargo, ahora los números ‘9’ están escasos. Antes los mejores sistemas defensivos  eran italianos y los mejores atacantes eran brasileños. Y ahora la globalización cambió todo. Todo el mundo sabe donde están los futbolistas y no solo los países con tradición tienen estrellas en los mejores equipos del mundo. ¿Quién pensaba que un venezolano, un boliviano, un chileno, un japonés, podría ser el jugador más valioso de un grande europeo?

PASIÓN: ¿Cuáles fueron tus secretos para mantenerse en el tiempo?             

ROGERIO: Yo acredito siempre al trabajo como pieza fundamental de mi carrera porque no hay éxito posible sin el trabajo. La confianza. Jugar en un gran equipo. Tener grandes compañeros. La familia. Los amigos. Es un conjunto de cosas lo que te llevan a lograr objetivos. Sin embargo, ninguna de esas es tan poderosa como creer en tus sueños, acreditar en tu mismo. 

Rogerio Ceni y la Libertadores del 2005.
 

EL EPÍLOGO

PASIÓN: ¿Si tuvieras que definir la Copa Libertadores en tu vida que dirías?

ROGERIO: El torneo más especial en el que participé. Lo gané siendo suplente, lo gané jugando, perdí una final en el banquillo y otra jugando. Saca lo más competitivo de todos la Libertadores. El ambiente es extraordinario y la puedo definir como la Copa que más me hizo disfrutar en el fútbol, pero también la que más me hizo sufrir.

PASIÓN: Rogerio Ceni fue…

ROGERIO: Difícil definir tu propia carrera. Yo digo que Rogerio Ceni fue una persona que siempre intentó hacer lo mejor. Que trabajó mucho para llegar adonde está. Que ganó , que perdió, pero lo más importante es que pude vivir una historia de amor tan extensa con el Sao Paulo y le agradezco a Dios por haber vivido todo eso. 

“Los dioses no se jubilan”, dijo el recientemente fallecido escritor uruguayo Eduardo Galeano. Por ese motivo Rogerio Ceni se toma su último sorbo de café que le queda en la taza, se levanta de la silla, saluda cordialmente como siempre y se marcha rumbo a la rutina previa que tanto conoce y que lo llevó a un lugar muy privilegiado en el mundo del fútbol: el de llevar su mito a otra cancha de fútbol. 

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