Wilmar Roldan, el árbitro '10' de la final de la Copa Libertadores, en exclusiva nos cuenta sus vivencias

"Antes de cada partido miro Troya y 300", nos cuenta un Roldán íntimo, quien se motiva mirando esas dos películas y cuando se lo consulta por la presión, contesta que dirigir una final de Libertadores es una caricia, y que difícil, era dirigir amenazado cuando tenía 14 años, en los barrios humildes de su pueblo.

Roldán es absolutamente introvertido, dado, simpático. Se luce ante la gente bajo la misma perfección con la que dirige; el goce de su profesión se manifiesta en el día a día, y lo demuestra con la naturalidad que utiliza a la hora de trabajar.

En este video, Wilmar comparte desde la habitación que le tocó en el hotel, y con Jorge Barraza como interlocutor, lo que fue una de las sensaciones más lindas que le tocó vivir como árbitro.

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