INGRESA A PASIÓN FÚTBOL

Conectate con...

Facebook

Al registrarte estás aceptando los
Términos y Condiciones

o

Ingresa tus datos de usuario

Recordar mi usuario

INGRESAR
¿Olvidaste tu contraseña?

REGISTRATE EN PASIÓN FÚTBOL

Unete ahora

He leido y acepto los Términos y condiciones

REGISTRARME

Cancelar

Conectate con...

Facebook

Al registrarte estás aceptando los
Términos y Condiciones

REGISTRATE EN PASIÓN FÚTBOL

Felicitaciones!

Tu cuenta ha sido creada, pero necesitamos verificar si todo está correcto antes de que puedas empezar a participar de la comunidad de Pasión Fútbol.

Si en los próximos minutos no lo encuentras en tu bandeja de entrada, por favor, revisa tu carpeta de correo no deseado, esposible que se haya filtrado.

Recuperar contraseña

Para recuperar la contraseña ingresa a continuación los datos pedidos:

RECUPERAR CONTRASEÑA

Conectate con...

Facebook

Al registrarte estás aceptando los
Términos y Condiciones

EL BAÚL DE LOS RECUERDOS DE LA LIBERTADORES / NOTA 9

Olimpia, aquel "expreso decano" y un homenaje para Juan Vicente Lezcano

La década del cincuenta constituyó el primer trecho exitoso del fútbol paraguayo a nivel internacional. Inscripto para participar en las eliminatorias de la Copa del Mundo de 1950, formó parte del grupo B de América del Sur junto con Uruguay, Ecuador y Perú. Dos países clasificaban para el torneo de Brasil. Después de largas negociaciones que se extendieron durante sin ponerse de acuerdo en las fechas y forma de disputa, Ecuador se retiró y Perú hizo lo propio argumentando que no podía enfrentarse con Uruguay porque las relaciones diplomáticas entre ambos países estaban rotas. El gobierno del Presidente Luis Batlle no reconoció el gobierno dictatorial del Gral. Manuel Odría. Absurda mezcla de la política y el deporte, determinó que de este modo y sin jugar, celestes y albirrojos lograron su lugar en el mundial brasileño. Los uruguayos se consagraron campeones, en tanto los paraguayos empataron con Suecia 2-2 y cayeron ante Italia 0-2, retornando a casa.

Entre Lima 1953 y Suecia 1958 surge el gran Olimpia

Esa experiencia negativa sirvió de apoyo para la primera gran consagración de Paraguay en su historia. En el Campeonato Sudamericano de Lima, en 1953, logró lo que fue hasta ese momento su primer título a gran nivel. Se clasificaron campeones. Sobresalieron las figuras de Heriberto Herrera, Juan Ángel Romero, Adolfo Riquelme y Silvio Parodi. Varios de estos futbolistas, a los que sumarán algunos jóvenes valores como los hermanos Lezcano e Insfrán, Juan Agüero, José Parodi, Cayetanó Ré y Florencio Amarilla, dirigidos por el técnico Aurelio González, protagonizarán la gran sorpresa de clasificar a la Copa del Mundo de Suecia 1958 eliminando a Uruguay a quién vencieron 5-0 en Asunción, con cuatro goles del zurdo extremo Amarilla. En tierras nórdicas Paraguay perdió ante Francia 3-7, ganó a Escocia 3-2 y empató con Yugoslavia 3-3, no pudiendo acceder a la ronda siguiente.

De estos años de la segunda mitad de los cincuenta, data la excepcional consagración de Olimpia, alcanzando por primera y única en la historia del fútbol paraguayo el pentacampeonato. Cinco títulos de campeón al hilo entre 1956 y 1960. En esa etapa —también era dirigido por Aurelio González—, el plantel de Olimpia se constituyó en la base de la selección de ese tiempo. "Rey de Copas", "Expreso Decano" y la "Marea franjeada", fueron algunos de los apelativos a los que recurrió el periodismo para potenciar esta gran etapa del club.

Paraguay la tarde que le ganó a Uruguay 5-0 en Asunción.
 


1960: La suerte pareció estar con Olimpia

Al sonar la hora de la primera Copa Libertadores de América, allí estaba Olimpia inscripto. La pupila del poderoso empresario Dr. Manuel Ferreira Sosa, presidente del club en ese tiempo de éxitos constantes, llevó a que la institución participara de la reunión del 15 de febrero de 1960, celebrada en Montevideo, donde se aprobó el reglamento de disputa y se procedió a efectuar el sorteo de los partidos de la edición inaugural. El mismo determinó que el rival de Olimpia fuera Universitario de Perú cuya anotación para participar había sido realizada en forma condicional disponiendo de dos semanas para ratificarla. Vencido ese plazo no se hizo efectiva por lo que Olimpia, sin jugar, se instaló en las semifinales que debía disputar ante Millonarios, holgad vendedor de Universidad de Chile en cuartos de final.

Un empate sin goles en "El Campín" de Bogotá y una goleada 5-1 en el estadio "Puerto Sajonia" (actual Defensores del Chaco, llamado Estadio Uruguay cuando fue inaugurado), permitieron la clasificación de Olimpia para la final ante Peñarol. La suerte parecía estar del lado de los paraguayos ya que el sorteo determinó que el primer partido se disputara en Montevideo y la revancha en Asunción. La misma ruta que en las semifinales ante los colombianos.


Las finales de la primera Copa Libertadores

El domingo 12 de junio de 1960 el Estadio Centenario de Montevideo estaba repleto. Un cielo gris parecía preanunciar aspectos negativos para Peñarol, el dueño de casa. En realidad fue así. Olimpia se plantó firme en la defensa, marcó con vehemencia en la mitad de la cancha y profundizó su juego atacante por intermedio de Pedro Cabral e Hipólito Recalde. El juez chileno Carlos Robles expulsó al zaguero Juan Vicente Lezcano a los 52’, decisión que fue protestada por sus compañeros. Con un hombre menos Olimpia acrecentó su juego defensivo hasta que a los 76’ el ecuatoriano Alberto Spencer marcó el único gol del partido.

Aquellos años —como señalamos siempre en nuestras notas—, eran "otros tiempos". En los vestuarios de Olimpia, el Secretario de la Confederación Sudamericana de Fútbol, el paraguayo Lydio Quevedó declaró a "El País" de Montevideo: "La pésima actuación de los árbitros le dio la victoria a nuestro rival. El Sr. Robles cobró fallos inadmisibles que culminaron con la injustificable expulsión de Lezcano, agredido por Spencer y no agresor como lo presentó el árbitro. Igual actuación le cupo al juez de línea Armental, que desde la iniciación del match vio faltas imaginarias de nuestros players. Peñarol actuó con mucha reciedumbre. Parece que se olvidan que tienen que jugar el otro partido en Asunción" —agregó el Sr. Quevedo—, que finalizó sus palabras afirmando que "de ninguna manera el próximo domingo dirigirá la brega el juez chileno".

Declaraciones increíbles para los tiempos actuales.
 

Como lo vaticinó Quevedo la revancha en el estadio de Puerto Sajonia fue arbitrada por el argentino José Luis Praddaude. Sin embargo, lejos estuvo el cotejo de resultar "una guerra" según la predicción realizada por el funcionario de la Confederación. Fue un partido duro, difícil, "de hacha y tiza" como se decía entonces. Peñarol salió a conservar el empate que le reportaba el título, cerrándose atrás. Olimpia abrió el cerrojo a los 28’ con remate bajo de Recalde, desde fuera del área, tomando de primera un rechazo del zaguero William Martínez. Los uruguayos poco a poco fueron dando vuelta el juego hasta que a los 83’ llegó el empate por intermedio de Luis Cubilla. "Una entrada a fondo de Linazza obligó a Rojas a sacar al córner —describió "El País"—. Lo hizo efectivo Borges en forma alta, viéndose superada la defensa paraguaya, tomando entonces sobre el otro costado Cubilla que, agachándose, cabeceó la pelota a media altura sobre la izquierda de Arias que nada pudo hacer para evitar el empate".

Para Roberto Scarone,el técnico de Peñarol, "fue decisiva la inclusión de Hohberg por Spencer", cambio realizado al comenzar la segunda etapa.

Un dato poco conocido de aquella final radica en que el trofeo no fue entregado en el campo de juego al capitán de Peñarol al terminar el partido. Es más, no existe conocimiento, ni documentación probatoria que indique que los aurinegros recibieron en esa edición inaugural la copa que los acreditaba como campeones.

La delegación de Peñarol viajó desde a Asunción a Montevideo en la misma noche dominguera de la consagración en un avión militar uruguayo. Al llegar a la capital del Uruguay se realizaron caravanas de automóviles por las calles de la ciudad, desbordadas de hinchas que festejaron a pleno. Pero... la Copa Libertadores de América no aparece en ninguna fotografía.


El reconocimiento que merece Juan Vicente Lezcano

No pudo disputar la segunda final por encontrarse suspendido. A pesar de esa ausencia los dirigentes de Peñarol tomaron muy en cuenta el rendimiento que había tenido Juan Vicente Lezcano (Asunción, 05/04/1937-06/02/2012). El 1º. de febrero de 1961, en las oficinas de la Asociación Uruguaya de Fútbol, firmaba su transferencia para incorporarse a Peñarol. Tenía 22 años y atrás dejaba un pasado muy exitoso en su tierra guaraní. Muy joven debutó en el decano albinegro convirtiéndose en uno de los pilares del equipo que conquistó los cinco títulos de Campeón de Paraguay entre 1956 y 1960. Titular indiscutido de la selección, a la que defendió en 26 partidos hasta su pasaje a Peñarol, incluyendo su participación en las eliminatorias para el mundial de 1958 y los tres partidos en el certamen de Suecia.

Con la aprobación de DT aurinegro, Roberto Scarone, los aurinegros adquirieron la transferencia de Lezcano pensando en la necesidad de encontrar un futbolista que tallara a la altura de William Martínez, sobreviviente de la selección de Uruguay que conquistó la Copa del Mundo de 1950. "Guiyan" —como popularmente lo llamaba la tribuna—, fue un jugador excepcional. Dotado de un físico extraordinario, una alta técnica, insuperable en el juego por alto y poseedor de un gran remate de media distancia, estaba adornado por una innata condición de liderazgo. Capitán de Uruguay desde el Sudamericano de 1956 que conquistó, también lo fue de Peñarol en forma continua desde su llegada al club. Entrado en años los dirigentes uruguayos pensaron que su retiro estaba cercano.

Para llenar esa plaza contrataron a Lezcano, un jugador con otras características. De estatura normal poseía una gran entereza, entrega y velocidad en sus desplazamientos dentro del área, lo que le permitía cubrir las espaldas de sus compañeros. Se elevaba bien ganando frecuentemente por alto en el área.
 

¿Cuándo apareció la Copa Libertadores en escena?

Transcurrió todo el año 1961 con Lezcano de suplente, prácticamente sin jugar en el primer equipo. William Martínez, capitán y líder eternizó su magnetismo ganando su segunda Copa Libertadores y la primera Copa Intercontinental de la historia. Justamente, el trofeo que le permitió a Peñarol continuar manteniéndose como dueño del fútbol de América del Sur, recién apareció en la noche del 19 de setiembre de 1961 en el Palco Oficial del Estadio Centenario, en el momento en que también se entregó la Copa Intercontinental a W. Martínez, capitán de Peñarol. La Copa Libertadores de América la exhibe junto al jugador, el importante dirigente de Peñarol, Carlos Zeni, con la particularidad que el trofeo no tiene la hoy conocida base de madera donde se inscriben los nombres de quienes lo conquistan. Es más, nadie sabía que se trataba de la Copa Libertadores. El matutino "El Debate" fue el único que captó la imagen y la publicó íntegra, con una sugestiva leyenda: "Al término del espectáculo, en el Palco Oficial, William Martínez posa para el lente de EL DEBATE, portando la Copa Intercontinental. A su lado el Sr. Zeni, dirigente peñarolense, tiene en sus manos otro trofeo conquistado por los aurinegros, apareciendo junto a ellos el Presidente Gastón Guelfi, el Tte. Lemez y un grupo de adictos a la vieja enseña". Ese "otro trofeo" es la Copa Libertadores... sin base.

Todas las imágenes que hemos visto y recogido de las dos primeras ediciones de la Copa Libertadores, nos llevan a afirmar como fruto de la investigación realizada, que el trofeo en sí no fue entregado al capitán de Peñarol, que era William Martínez, ni en Asunción al culminar la primera final en 1960, ni tampoco al año siguiente en el estadio Pacaembú de San Pablo cuando los aurinegros empataron, también 1-1 pero esta vez con Palmeiras, manteniendo el título en su poder tras haber ganado en Montevideo a los paulistas por 1-0. ¡Idénticos marcadores en las cuatro finales!

[Si algún lector posee datos o fotografías que prueben lo contrario, sería interesante conocerlas para poder llegar a la "verdad histórica", la cual, en nuestra opinión, indica que la Copa Libertadores de América apareció recién en ese martes de septiembre cuando Peñarol se clasificó campeón de la Copa Intercontinental al vencer a Benfica 2-1 en Montevideo, en el tercer y definitivo partido. Escribirnos a [email protected] o a @Ps_libertadores]


Lezcano se llenó de títulos con la aurinegra

En 1962 los dirigentes aurinegros dejaron en libertad de acción a William Martínez que acaba de cumplir 34 años. William, lejos de retirarse, jugará al fútbol en clubes de primera división e incluso volverá a vestir la camiseta celeste (1964 y 1965), hasta 1970, retirándose definitivamente con 42 años cumplidos.

Al quedar vacante la posición de zaguero derecho en Peñarol, el paraguayo Juan Vicente Lezcano se adueñó del puesto. Luego, con la llegada de Roque Máspoli a la conducción técnica del equipo, Lezcano se convertirá en el gran "batidore libero" sudamericano, un émulo del italiano Pichi del Internazionale de Milan dirigido por Helenio Herrera, quién inventó esa posición también llamada de "zaguero escoba", porque barría todo lo que llegaba —hombre y pelota—, de izquierda a derecha del área, detrás de los cuatro zagueros en línea que jugaban delante de él.

Es a partir de ese momento que Lezcano comenzó a acumular títulos transformándose —hasta finales de la década del sesenta—, en el jugador paraguayo con más lauros de su tierra. Campeón de la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental en 1966 y múltiple Campeón Uruguayo.


La tristeza del final y el recuerdo de Peñarol

A raíz de las semifinales de la Copa Libertadores ante Nacional, en 1967, donde Peñarol quedó marginado, se opacó la buena estrella de Lezcano. Mi archivo me dice que en la temporada 1968 /69 del fútbol de España, el paraguayo defendió al Elche, club al que lo llevó el DT Máspoli cuando asumió el cargo. La institución alcanzó la final de la que entonces se llamaba "Copa del Generalísimo", perdiendo la misma ante el Bilbao en estadio del Real Madrid.

Después, aquel vigoroso zaguero paraguayo pasó a Colón de Santa Fé, retornó a Olimpia cerrando su trayectoria como jugador en 1971 en River Plate de su tierra.

Se había perdido entre el polvo de la nostalgia hasta que el 28 de setiembre de 2011, el Club Atlético Peñarol se acordó de él. Al conmemorar los 120 años de la fundación del CURCC de la Villa Peñarol, los aurinegros desplegaron todos los esfuerzos para que Juan Vicente Lezcano volviera a Montevideo acompañado de su hija. Vivió unos días de emoción y reencuentro con aquellos grandes campeones. Aquel zaguero que impresionaba por su vitalidad, había perdido el aire de imbatible que exhibía en la cancha. Aquejado de una enfermedad difícil, sin grandes recursos y viviendo en plena modestia, su vida se apagó de golpe en febrero pasado. Al menos partió sin retorno sabiendo que en Uruguay los dirigentes y la hinchada de Peñarol seguían profesando por él una gran admiración por los "invalorables servicios prestados".

Un dato final. En 1962 también llegó al plantel de Peñarol el delantero Pedro Cabral, que había participado en la primera y segunda Copa Libertadores con Olimpia. Pero, a diferencia de Lezcano, el éxito no lo tomó de su mano. Es que en el ataque Peñarol tenía grandes jugadores. "Había varios nenes para el mismo trompo", como se decía cuando uno era botija, no había Internet, Facebook, Twitter y una de las diversiones era... ¡jugar al trompo!

Compartir Compartir Compartir

unirse a la conversación

Los puntos de vista y opiniones expresadas en este post son solamente las del autor y no representan necesariamente las de Pasión Fútbol.

Post destacados de hoy

CONCURSO PASIÓN FÚTBOL

Para participar debes completar lo siguiente:

El codigo ingresado es incorrecto

y conectate con...

Facebook

Ya estas participando!

Te enviaremos un e-mail con los resultados.