Liverpool vs Arsenal: Salah y Matip comandan la victoria de los Reds para seguir siendo líderes en Premier

Liverpool no tuvo problemas para deshacerse del Arsenal en Anfield y seguir siendo líder del certamen inglés

Por: Hugo Avalos

Liverpool volvió a aplicar su libreto para deshacerse esta vez del Arsenal. Fue victoria por 3-1 gracias a un doblete de Mohamed Salah ─uno de penal─ y a otro de Joel Matip, en Anfield por la tercera fecha de la Premier League. Lucas Torreira descontó, casi sobre el final. Con este resultado, son líderes con puntaje ideal.

El equipo de Jürgen Klopp supo quebrar el esquema defensivo que impuso Unai Emery. Resulta difícil poder soportar el apremio de un equipo como los Reds que saben cómo hacerle pasar un mal rato a sus rivales. Los Gunners se dedicaron a mantener el resultado en campo propio y sólo trataron de hacerse fuertes en ataque con individualidades. Error.

Liverpool es un equipo que arrolla a sus rivales, no necesita de tener mucho la pelota para hacerlo (más allá de que la maneje muy bien), pero, además, cuenta con otros recursos para poder golpear, como la pelota parada. Ya lo demostrarían.

El dominio del equipo de Klopp fue tan contundente como inobjetable. Si tuvo algún peligro fue por algunas desatenciones y libertades que le supo dar a Nicolas Pépé, quien fue de lo más claro en el equipo de Emery. Más allá de esto, predominó la tenencia de la pelota así como la libertad que tuvieron los mediocampistas y los laterales rojos ante la pasividad del Arsenal, que siempre esperó cerca de Leno.

Antes del final del primer tiempo, logró quebrar el cero. Quizás no en el mejor momento, porque Pépé había avisado en un mano a mano con Adrián minutos atrás. De un córner, esa receta de la que también deben cuidarse los rivales de Liverpool, apareció Matip para ganar de cabeza casi sin marca y colocar el 1-0.

Dijimos, la pelota parada es otro recurso muy útil para los de Klopp. Esta vez, quien golpeó no fue Van Dijk, pero sí Matip, que saltó más alto que todos y logró vencer a Leno. Castigo merecido para un Arsenal con pocas ideas y muchas acciones directas.

En la segunda parte, los papeles siguieron siendo los mismos. Liverpool fue el que siguió presionando y el que más tuvo la pelota. Arsenal se resignaba a la velocidad de Pépé y a las oportunidades que pudiera tener Aubameyang, quien tampoco aportaba mucho. Tan sólo cuatro minutos le bastó a los locales para volver a hacer daño.

Un gran pase de Firmino para Salah con ventaja le daba la chance al egipcio de quedar mano a mano con Leno. Sin embargo, David Luiz hace una falta tan infantil, de esas que suele cometer el brasileño, que el árbitro tuvo que cobrar penal. Ninguna duda. Fue el propio Salah quien se enfrentó al alemán y la colocó en el ángulo, como con la mano. Era el 2-0 y la historia parecía más que sentenciada aún con todo el segundo tiempo por jugar.

Los de Emery trataron de tener un poco más el balón, pero la presión de Liverpool obligaba a tener que arriesgarse inclusive en campo propio. Los Reds fueron más flexibles y sólo presionaban cuando la jugada lo ameritaba, y cuando la robaba generaba cierta superioridad y mucho peligro para la defensa gunner.

Tan sólo diez minutos bastaron para que los de Anfield volvieran a poner las cosas en su lugar. La jugada es propia de un equipo de Klopp, de lo que es el propio Liverpool. Sale Adrián desde el arco, tras un buen cierre de Van Dijk, la pasa para la derecha con Alexander-Arnold, quien lo encuentra a Fabinho, en tres cuartos de cancha propios. El brasileño mete una pelota por bajo de más de 30 metros para Salah, quien burla a su marcador y queda mano a mano con Leno. Sólo tuvo que abrir el pie y colocarla junto al palo para el 3-0. Doblete del egipcio.

Tiene también estas cosas el Liverpool porque cuando no está bien Mané, Salah aparece en su mejor versión. Y así también puede suceder a la inversa o incluso puede aparecer Firmino rompiendo por el medio. De cualquier forma, la superioridad también se percibe en el "mal" respeto que le tuvo el Arsenal, que nunca salió a buscarlo y que apostó por un planteo ultra mezquino para poder doblegar a su rival.

A partir de allí, lo que siguió estuvo de más. Los Reds bajaron la marcha, los Gunners probaron con más tenencia de pelota, y sólo lograron el descuento por la potencia y la vergüenza deportiva de un Lucas Torreira, que había comenzado en el banco, pero con decisión, entrando al área y, con un segundo esfuerzo, remató abajo y la puso junto a un palo para el 1-3.

Con algún sobresalto sobre el final, Liverpool se quedó con un triunfo clave ante Arsenal, del que se esperaba más, para acomodar el rumbo y seguir siendo líder en la Premier League con puntaje ideal en tres presentaciones. 

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