"Canallas" y "Leprosos": los apodos que marcaron a dos equipos

y Newell´s Old Boys

Por: Pasión Fútbol

“¿Qué tiene Rosario?” pregunta Guillem Balagué (periodista español), en su libro titulado Messi, a lo que responde en su misma obra, “Rosario está a trescientos kilómetros de la capital, a tres horas de Buenos Aires por una carretera que parece trazada con regla en un folio: es recta y corta un enorme valle sin mucho que contar entre ambas urbes. Parece así alejada del mundanal ruido, aislada, un pequeño país con su orgullo (no son de la provincia de Santa Fe, sino rosarinos) y su derbi, leprosos contra canallas, Newell’s Old Boys contra Rosario Central, la mitad más uno de los habitantes de la ciudad contra la otra mitad más uno, «el partido más pasional de todos», insiste aquel a quien se le pregunta, y muchos prefieren olvidar que, a veces, la pasión se confunde y se transforma en violencia”

Pero cómo surgieron los apodos de estos clubes, el propio Lionel Messi, contó la historia en el Corriere della Sera (diario italiano), como lo recuerda el ibérico en su texto: Los de Newell’s se llaman así porque hace un siglo fueron invitados a un partido de beneficencia para los enfermos de lepra. Y aceptaron. Los del Rosario se negaron. Desde entonces ellos son canallas”.

El nacido en Barcelona, agrega en publicación que “Llegando desde Buenos Aires por la autopista hay que coger la salida a la circunvalación, una larga «C» flanqueada a su derecha por un barrio de casas de chapa que anuncia, con los colores de Rosario Central, que se está entrando en la ciudad de los canallas. Habrá pronto pruebas que confirmen esto y lo contrario: no, no, es «la ciudad de los leprosos», se leerá en otras paredes pintadas con el rojo y negro del Newell’s Old Boys".

Entre tanto Roberto Perfumo, ex futbolista argentino, considera que “Para ser hincha no basta con amar a un club, sino también hay que odiar a otro”, como dijo en el programa Hablemos de Fútbol, que se transmitía por ESPN y que conducía junto al narrador uruguayo-argentino Víctor Hugo Morales, y como recuerda en el libro de ambos del mismo título del antiguo espacio televisivo.

Lo dicho por Perfumo, se lo confirmó un chofer a Juan Villoro, novelista mexicano, al decirle “nosotros nos odiamos más”, al recogerlo en el aeropuerto de Ezeiza (Argentina), como recuerda el azteca en su obra Balón Dividido, donde escribió que el conductor “Se refería al encono entre Newell´s y Rosario. En el trayecto habló de la capacidad de ira de los suyos y la desgracia de la tía Teresita, apóstata de la familia que se negaba a apoyar al equipo canalla. El eje de su discurso era el rencor: en los grandes días, el fútbol es asunto de desprecio y nadie odia como una canalla odia a un leproso”.

Aunque ese odio jamás debería confundirse y transformarse en violencia.

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